miércoles, 27 de junio de 2018

VOYEURISMO DEL PÚBLICO EN LA ERA DE LA POLÍTICA COMO ESPECTÁCULO




¿Te has puesto a pensar que en estos tiempos que corren todo parece ser succionado por la lógica del espectáculo?

Todo

El Mundial de Fútbol, el baloncesto de la NBA, las noticias más importantes, la vida privada de las personas y hasta la política.
Sí: también la política.

Por eso escribí un artículo que reflexiona sobre esta espectacularización de la política. El artículo se titula Voyeurismo del público en la era de la política como espectáculo.

Para comprender la vida política de hoy, y para intervenir en ella, es esencial comprender la lógica del espectáculo. Que es muy diferente por cierto a la lógica tradicional de la política.

No sé si el fenómeno es bueno o es malo. Pero es lo que hay sobre la mesa. Entonces hay que estudiarlo.

Saludos espectaculares,
Daniel



El público del siglo 21 tiene mucho de voyeur.
Quiere ver, quiere saber, quiere echar una mirada detrás del escenario, en la trastienda, en las zonas oscuras o pobremente iluminadas de los personajes públicos. Ya no se conforma con lo que le muestran.
Su mirada ya no se agota en lo visible. Quiere ir más allá.
La televisión, los blogs, Facebook y otras redes sociales, Twitter, YouTube…son todos medios que de alguna manera conectan con esa curiosidad por el “detrás de escena” del espectáculo.
Y la política de hoy se ha “espectacularizado”, se ha transformado en espectáculo.
Tres notas esenciales caracterizan a un espectáculo: un cuerpo que se exhibe, una mirada que lo observa y una distancia entre cuerpo y mirada. Entonces, más allá del discurso político propiamente dicho, muchos gobernantes y candidatos se muestran, se exponen, levantan el velo que cubría su vida personal.
Muchos políticos, pues, ingresan al mundo del espectáculo mediático. Cada vez más.
A veces espontáneamente, de un modo casi natural, impulsados por ese espíritu de los tiempos actuales. Son, como decía aquella vieja canción de Aguaviva aunque en un sentido diferente, “todos gente de hoy”. Y al ser gente de hoy tienen el espectáculo mediático incrustado en lo profundo del cerebro.
Al igual que el resto de las personas, claro. Incluyendo a los votantes.
Otras veces la espectacularización de la política también es producto de la dinámica propia de los medios de comunicación, y por supuesto de la ávida demanda de la mirada del espectador.
Yo quiero ver. Yo quiero que me vean. Yo quiero que lo vean. Es como un coro polifónico de espectadores, politicos y medios.
En ocasiones, también, una campaña política busca deliberadamente el espectáculo. ¿Por qué? Porque genera una notoriedad mucho mayor y más explosiva que la racionalidad discursiva clásica del político. Genera viralidad: el episodio espectacular se propaga como un rumor, como un virus…y vuela por todas partes y atraviesa todas las capas sociales y se aloja hasta en los cerebros más refractarios a la política.
Y además porque esa generación de espectáculo agrega condimentos al político, aporta toques de humanidad y facilita que muchos espectadores lo vean no como un ajeno sino como “uno de nosotros”.
Esto no es menor porque vivimos en un tiempo de narcisismos conflictivos, donde el ciudadano agobiado por problemas levanta la mirada hacia los medios de comunicación buscando un espejo, algo donde reflejarse, alguna superficie o cuerpo que le devuelva la imagen mejorada de su cotidianeidad.
Ahora bien…¿esto da resultado y aumenta la popularidad o los votos de alguien? ¿O afecta negativamente su imagen?
En este sentido puede decirse que cada caso es diferente. Lo que para uno puede ser un plus que le permite crecer, para otro resulta un episodio más y para un tercero puede ser una grave crisis de imagen.
Depende del político, de sus características personales, de su trayectoria, de sus ideas. Y depende de la sociedad en la que vive y opera, de sus prejuicios y su talante. Una cosa es Italia, en cuanto a la expresividad emocional por ejemplo, y otra cosa es el mundo anglosajón.
De todos modos creo que la gente no define su voto por la vida personal de los candidatos.
El punto central es siempre y en todas partes la percepción que ese público tenga en cuanto a qué candidato resolverá mejor sus problemas. Eso es lo que encenderá una luz verde o una luz roja en su cerebro.
El resto acompaña. A veces suma, otras veces resta. Es más: a veces el exceso de espectáculo resulta rentable en imagen en el corto plazo pero pasado el tiempo se vuelve en contra y resulta un bumeran.
Sabido es que el espectáculo tiene sus propias leyes, y el político que lo ignore arriesga con tropezar con algunas de ellas. La notoriedad puede ser notable y resplandeciente, sí. Pero un paso en falso puede dejar el show fuera de cartel.
Y como el espectáculo debe continuar, ya vendrán otros con un nuevo show.
Aún quienes parezcan inmunes, de todas maneras están jugando con fuego. Y un buen día los aplausos se trocan en silbidos.
Me refiero a que los mismos que aplaudían se saturan y un buen día comienzan a silbar.


sábado, 23 de junio de 2018

SIGNIFICACIÓN Y REPRESENTACIÓN



sábado, 23 de junio de 2018

En la percepción se nos presenta la situación objetiva en toda su plenitud, con todos sus escorzos y todos sus detalles. Pero la percepción donde todo se da de forma simultánea es una sucesión de percepciones. Cuando Edmund Husserl en sus Investigaciones Lógicas, dándole expresión a su percepción, dice “un mirlo echó a volar”, es obvio que esto es posible solo concibiendo la percepción como una sucesión de percepciones, concibiendo la percepción no como una fotografía sino como un vídeo. Luego la percepción también está determinada temporalmente y refleja el carácter sucesivo de los acontecimientos. Toda historia es una sucesión de acontecimientos.

Pero hay más. Cuando le damos expresión verbal a la percepción, todo cambia. En la expresión verbal no está todo lo que hay en la percepción y hay cosas que no están en la percepción. Así que la representación, por una parte, resta cosas a la percepción, y por la otra, las añade. Si bien en la percepción todo se da en su plenitud, en la significación, en la expresión verbal, todo empieza con un absoluto vacío, puesto que la significación es un fenómeno temporal.

Dos clases de representación

Hay dos clases de representación: una, la representación que proviene de la percepción y a la que llamaré representación perceptiva, y dos, la representación que es solicitada por la significación (por el lenguaje) y a la que llamaré representación significativa. Una fotografía, una pintura basada en la percepción y cuando recordamos lo que hemos visto son ejemplos de representación perceptiva. Si atendemos al número de referencias reflejadas, diremos que la fotografía es la representación que mayor número de referencias refleja, después le sigue la pintura  y por último se encuentran los recuerdos.

Con respecto a la representación significativa diremos que la representación no es creada por la significación, sino que es solicitada por la significación. No obstante, lo solicitado, qué debemos representarnos, sí es obra de la significación. Por ejemplo, hay una pieza musical de Tom Jobim donde se dice: “Para qué tanto cielo, para qué tanto mar, para qué sirve esa ola que se quiebra por el viento en la tarde…”. Cuando leemos este texto, nos representamos lo que el autor nos está diciendo: el cielo, el mar, la ola quebrada, el viento y la tarde. Cada lector tendrá una representación distinta de cada uno de esos entes, pero siempre serán esos entes. La variación en la representación no puede afectar a la esencia de los entes representados. A este respecto Edmund Husserl decía que la significación es una y la misma, mientras que las representaciones pueden ser muchas y distintas. Pero yo añado que las diferencias en la representación no afectarán nunca a la esencia de los entes representados. Así las olas puede haberlas de muchas clases y, en consecuencia, las representaciones serán variadas, pero siempre serán olas.

Un ejemplo ilustrativo de representación significativa

Pongamos un ejemplo para ilustrar algunos contenidos conceptuales de la representación significativa o cómo se generan las representaciones a partir de las significaciones. Les transcribo un pequeño extracto de Sueño en el Pabellón rojo de Cao Xueqin, una de las joyas de la literatura universal: “La tercera hermana se recogió el pelo en un moño. Su chaqueta escarlata, entreabierta, dejaba ver su corpiño de color verde puerro y su piel blanca como la nieve. Llevaba pantalones verdes y pantuflas rojas…A la luz de la lámpara sus cejas de sauce se curvaban provocativas, sus fragantes labios rojos como el cinabrio y sus ojos, destellando como estanques otoñales, relumbraban todavía más seductores con el vino”.

Antes de que se inicie el texto nuestra representación cubre un espacio vacío donde nada de momento ha ocurrido. Y cuando el texto se inicia con “la tercera hermana”, esto no es un hecho de la percepción, es la expresión de una relación de parentesco, es algo que es introducido en la representación sin origen en la percepción. Y cuando analizamos la expresión al completo, “la tercera hermana se recogió el pelo en un moño”, podemos observar varias cosas: una, sabemos que es una mujer, pero no sabemos cuál es su apariencia, y dos, solo nos representamos que se recogió el pelo en un moño, esto es, solo tenemos una representación abstracta. Aquí reside, por una parte, la pobreza de la representación que proviene de la significación a diferencia de la representación que proviene de la percepción, donde todo o casi todo se ve, se oye, se huele, se saborea y se toca; y por otra parte, el enorme poder de la significación que con pocas medios expresivos permite que el lector se haga una representación precisa de lo que ocurre. Este poder de la significación en su simplificación de la representación tiene un efecto determinante para fortalecer otra de las funciones psicológicas superiores: la atención. También entendemos así por qué Hegel cataloga a la representación como universal, puesto que quien quiera que sea la persona que lea la expresión verbal antes referida, esté en la parte del planeta que sea, puede hacerse una representación precisa de los que ocurre.

Analicemos ahora el segundo sintagma: “Su chaqueta escarlata, entreabierta, dejaba ver su corpiño de color verde puerro y su piel blanca como la nieve. Llevaba pantalones verdes y pantuflas rojas…”. El lenguaje es una figura temporal y nos permite ir completando poco a poco la representación. Con este sintagma vemos más cosas, pero nunca veremos todo lo que existe en la habitación ni todos los acontecimientos que ocurren en ella, desde los más importantes hasta los menos significativos. Y observamos que forma parte de la representación cosas que no están en dicha habitación: el puerro y la nieve. Esta es la magia del lenguaje. Las representaciones que crean superan con creces los límites de la percepción y reduce todo lo que ocurre en la representación a su expresión mínima.





viernes, 22 de junio de 2018

¿UNA SOLUCIÓN?: FIRMAN EL REGLAMENTO DEL TREN BIOCEÁNICO QUE CRUZARÁ CUATRO NACIONES DE SURAMÉRICA



Imagen de un tren cargado de turistas atravesando la cordillera de los Andes.

Mariana Bazo / Reuters


Publicado: 21 jun 2018 20:19 GMT | Última actualización: 21 jun 2018 20:24 GMT

El proyecto, que unirá los océanos Pacífico y Atlántico, le permitirá a Bolivia solventar su mediterraneidad.


Los Gobiernos de Paraguay, Bolivia, Brasil y Perú firmaron de forma conjunta el reglamento interno que finaliza los pasos previos para la construcción del tren bioceánico, informó el Ministerio boliviano de Obras Públicas.

Representantes de los países que integran el Grupo Operativo Bioceánico (GOB) aprobaron los estudios técnicos y confirmaron la viabilidad de este megaproyecto, que unirá los océanos Pacífico (Puerto de Ilo, en Perú) y Atlántico(Puerto de Santos, en Brasil) cruzando Bolivia.

Los países involucrados acordaron, además, financiar los 14.000 millones de dólares estimados para la obra (que debe estar totalmente concluida en 2024), mediante una asociación entre capitales públicos y privados, al tiempo que recibirán el asesoramiento técnico de la Unión Europea.


Tren de mercancías boliviano. / Cortesía del Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda
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En la reunión ministerial, Brasil reveló que aspira trasladar a futuro cerca de 40 millones de toneladas de carga en el tren bioceánico, un proyecto al que se ha invitado además a los Gobiernos de Argentina y Uruguay.

Tren: una solución

Bolivia es el proponente de la idea de unir los océanos Atlántico y Pacífico por medio de un corredor ferroviarioque puede ayudar a esta nación suramericana a solventar su problema de mediterraneidad (falta de salida al mar) mientras dirime una controversia marítima con Chile.

El diseño del trazado inicial estima que los vagones del tren bioceánico partan desde el puerto brasilero de Santos, ingrese a Bolivia por Puerto Suárez, en el extremo este de esa nación, cruce los municipios orientales de Santa Cruz, Montero y Bulo Bulo, y llegue al altiplano de La Paz. De allí, saldrá a Perú por el Hito 4 (marcador fronterizo), para concluir su recorrido en el puerto de Ilo, a orillas del Pacífico.

Por su parte, Paraguay estará anclado al trazado por medio de un ramal de 500 kilómetros que partirá desde Puerto Carmelo Peralta (al occidente de Paraguay) hasta Roboré, una pequeña ciudad del Departamento boliviano de Santa Cruz.

Gran distancia

Este corredor ferroviario contará con una extensión de 3.755 kilómetros a lo largo de las tres naciones que inicialmente acordaron la obra, y su objetivo fundamental es interconectar el centro de Suramérica con ambos puertos marítimos para facilitar las exportaciones de la región hacia Asia.

El presidente boliviano, Evo Morales, calificó al tren bioceánico como "el 'Qhapaq Ñan' del siglo XXI", según informó la estatal ABI. El 'Qhapaq Ñan' era la red caminera del Tahuantinsuyo (territorio del Imperio Inca) que estaba formada por un sistema de caminos de enormes distancias, y que vinculaba las ciudades importantes de la costa y de la sierra.

Ganando tiempo

De acuerdo con estudios previos, citados por el jefe de Estado boliviano, una vez en marcha el tren bioceánico, Brasil –por ejemplo– demorará 36 días y 8 horas en trasladar sus productos hasta la ciudad china de Shanghai, luego de recorrer 18.651 kilómetros.


Vista del tren que conecta Chile con Bolivia, cerca de Arica, a unos 2.000 km al norte de Santiago. 13 de mayo de 2013. / CLAUDIO SANTANA / AFP

Actualmente, la producción brasilera, que debe emplear la ruta del canal de Panamá, demanda 67 días y 13 horaspara cubrir 25.913 kilómetros. Cuando lo hace a través del Cabo de Hornos, las mercancías del gigante amazónico recorren 22.616 kilómetros en 58 días y 11 horas.

Los técnicos proyectan que este tren, junto a las mercancías, estará en capacidad de transportar 6,16 millones de pasajeros al año para 2021. Y llegará a 13,35 millones de viajeros en 2055.

En opinión de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el corredor ferroviario bioceánico "permitirá el desarrollo, explotación e industrialización de los recursos naturales de manera sostenible", ya que serán exportadas "con mejores condiciones que las actuales".

Alternativas

El trazado del tren implica la creación de una "alianza económica muy poderosa entre los países que participan", indicó el documentalista Mariano Vázquez.
Al reiterar que se trata del proyecto más ambicioso emprendido por Evo Morales en sus 12 años de gobierno, destacó que el tren "le permitirá a Bolivia aumentar, exponencialmente, su balanza económica", pero también podrá resolver la dificultad de no tener una salida propia al mar.

"Ante la dificultad de negociar, soberanamente, con Chile una salida al mar, Bolivia ha buscado alternativas al encierro marítimo", apunta el también periodista.
Un tren del Ferrocarril Central Andino, una compañía ferroviaria peruana. 16 de junio de 2005. / Pilar Olivares / Reuters

Bolivia, que cuenta con más de 3.000 kilómetros de vías férreas dentro de su territorio, ha ensayado fórmulas para exportar sus productos a través de Perú y también empleando las rutas del Río Paraná, para desembocar en el Río de la Plata.

Tren, mar y Chile

El tren, agrega Mariano Vázquez, "será también una herramienta de presión política y económica", ya que el norte chileno mantiene un fuerte vinculo comercial con Bolivia.

Este mega proyecto "puede suponer una manera de enviar otro mensaje al Gobierno chileno: Tenemos este proyecto alternativo. Cortar toda la relación comercial y desviarla al tren bioceánico, podría perjudicar a Chile".

Por su parte, el analista político Julio Peñalosa Bretel, cree que mientras no se decida el juicio que sigue su curso ante el tribunal de La Haya, Bolivia debe "manejar con pinzas" su relación con Chile.
"Si la corte falla a favor de Bolivia y ordena que ambas naciones se sienten a negociar una salida al mar, Perú, que también es parte de ese antiguo conflicto limítrofe, entrará en juego, ahora también como un actor del tren bioceánico", apuntó Peñalosa.
Ernesto J. Navarro



EL COLAPSO DE LAS SOCIEDADES MODERNAS YA ES INEVITABLE



El director del Trudeau Center señala que sólo sobrevivirá la organización a pequeña escala

Todo apunta a que estamos abocados al colapso de las sociedades modernas, advierte Thomas Homer-Dixon, director del Trudeau Center de Canadá, en un interesante ensayo. Señala que en los últimos cincuenta años, en gran medida por el enorme crecimiento de la población mundial y la formulación de la economía mundial, la humanidad y el medioambiente natural han evolucionado hacia un sistema socio-ecológico que amenaza el planeta. Como resultado: crisis financiera, terrorismo a escala global y desastres naturales, son algunos de los males desestabilizadores emergentes. Las instituciones son insuficientes para afrontar los cambios, por lo que la organización a pequeña escala y la colaboración entre grupos reducidos, de manera independiente a la política general, podría ser una solución. Por Yaiza Martínez.

El investigador licenciado en ciencias políticas Thomas Homer-Dixon, director del Trudeau Center de Canadá, vinculado a la universidad de Toronto, es autor de dos obras (The ingenuity gapThe upside of down en las que analiza las crisis y renovaciones sociales.

En un artículo publicado por la revista Toronto Globe and Mail, Homer Dixon ha reflexionado sobre este tema, preguntándose por qué las sociedades pueden colapsarse y qué riesgo tenemos en nuestra sociedad actual de hundirnos en el caos.

En los últimos años, explica el autor, el peligro de que nuestro mundo colapse es una cuestión que preocupa a bastante gente. Intuitivamente, en la mayoría de los casos, se siente que las cosas están fuera de control y que el mundo podría estar a punto de enfrentarse a una crisis insuperable. Los titulares sobre desastres naturales, posibles ataques terroristas o gripe aviar; los grupos religiosos clamando que llega el fin de los tiempos, y las referencias en las películas a castigos radicales propios de finales de una civilización, no faltan.

Según Homer-Dixon, muchas de estas representaciones no tienen sentido, pero hay algo que sí es cierto: nos enfrentamos a graves problemas.

Señales y avisos

Cuando una sociedad se colapsa, explica Homer-Dixon, pierde rapidamente complejidad, se simplifican su organización interna, sus instituciones, sus leyes y sus tecnologías, y se limitan bruscamente el papel social de sus habitantes y sus potenciales. Sin esas infraestructuras la gente sufre y se ve afectado el bienestar social. Tras el colapso, la población consume y se comunica mucho menos, hasta que la sociedad como tal desaparece.

En cierto modo, parece ridículo decir que algo así le está sucediendo a nuestras sociedades modernas. Lo que nos rodea parece permanente y real: rascacielos, aeropuertos, autopistas… ¿Qué fuerza podría hacer sucumbir a nuestras saludables e inteligentes sociedades?

El biólogo evolutivo Jared Diamond ha explicado las causas ambientales del colapso: el mayor peligro surge de la convergencia simultánea de múltiples elementos de tensión, según se ha registrado en el colapso de otras civilizaciones.

Por otro lado, el sociólogo Jack Goldstone, de la George Mason University (en Estados Unidos), ha demostrado que si se da simultáneamente un crecimiento demasiado rápido de la población, una escasez de recursos esenciales y una crisis financiera, la sociedad afronta un altísimo nivel de descompostura, que conlleva a conflictos en diversos niveles.

Sin embargo, la convergencia de estos problemas no ocasionaría el colapso sino que haría falta algo más para limitar la capacidad social de hacerles frente. Homer-Dixon acude al antropólogo e historiador Joseph Tainter, para señalar que ese “algo” podría ser la respuesta con que las sociedades a menudo responden al “mal”: el aumento de la complejidad de sus instituciones.

Este aumento de la complejidad tiene en principio un efecto positivo: si hay escasez de agua, por ejemplo, se multiplican las medidas de control, lo que permite que se regulen mejor los recursos para todos. Sin embargo, con el tiempo, este esfuerzo inicial deriva en un gasto extremo de energía, que a la larga es más costoso que beneficioso, e imposibilita a la sociedad para enfrentar las contingencias.

Sistemas vivos

Para añadir una pieza final al puzzle, Homer-Dixon alude al trabajo de Buzz Holling, renombrado ecologista canadiense, que señala que cualquier sistema vivo (bosque o sistema económico) tiende de manera natural a la complejidad, internamente conectada y eficiente a largo plazo, independientemente de que esta complejidad resulte necesaria para la solución de problemas.

Por tanto, el sistema se vuelve cada vez más rígido y frágil, en definitiva, menos flexible. ¿Justifican, en definitiva, todas estas teorías, la idea de que nos encontramos ante el peligro del colapso de las sociedades modernas?, se pregunta el autor. Y, por desgracia, contesta, parece ser que sí.

En los últimos cincuenta años, en gran medida por el enorme crecimiento de la población mundial y la formulación de la economía mundial, la humanidad y el medioambiente natural han evolucionado hacia un sistema socio-ecológico que amenaza el planeta. Como resultado: crisis financiera, terrorismo a escala global y desastres naturales, entre algunos de los males desestabilizadores emergentes. 

Presiones internas

El sistema ha desarrollado asimismo varias presiones internas, como el cambio climático y el uso y difusión de las tecnologías para la violencia en masa. La gestión de estas presiones demanda instituciones y tecnologías más complejas que, en términos de Tainter, parecen producir escasos resultados porque no están solucionando los problemas: ni las emisiones de carbono ni el terrorismo mundial.

Al mismo tiempo, el mundo está entrando en una transición crítica de una etapa de recursos energéticos abundantes y baratos (principalmente gas natural y combustibles fósiles) a una de recursos energéticos de escasa calidad y más caros (energía solar o eólica, por ejemplo). Por tanto, nuestro sistema global se vuelve cada vez más complejo, pero sin los resultados necesarios: no contamos con los recursos energéticos que necesitamos, y aumentan las crisis económicas y el caos político.

La clave: aunque nuestra sociedad parezca relativamente en calma en la superficie, el caso es que se está volviendo cada vez más vulnerable.

¿Qué podemos hacer?

¿Qué podemos hacer?, se pregunta Homer-Dixon. En primer lugar, señala, necesitamos reconocer que las crisis o colapsos no siempre son negativos. Si no son demasiado graves y si estamos preparados, pueden convertirse en una fuente de motivación y en una oportunidad para la renovación y la regeneración.

Pero, para evitar que las crisis sean catastróficas, es necesario que nuestras tecnologías, economías y comunidades sean más flexibles. Por ejemplo, podemos aumentar la capacidad de ciudades, pueblos e incluso de las familias para producir los servicios y artículos esenciales, como energía y alimentos, en lugar de depender completamente de productores lejanos para la superviviencia cotidiana, como hacemos actualmente.

Estar preparados significa buscar fórmulas de solución hoy para la crisis de mañana. Los tiempos de crisis son épocas de enorme fluidez social, cuando las sociedades deben comenzar nuevos caminos, tanto para bien como para mal. Estos movimientos conllevan grandes riesgos: la gente tiene miedo, se angustia y busca siempre a otro al que culpar (precisamente las actitudes que los líderes extremistas explotan en busca del poder político y de la división social).

La gran mayoría de nosotros, los que no somos extremistas, podemos colaborar en el desarrollo de redes y de planes para diversos escenarios futuros. Estas acciones nos ayudarán a asegurar que, cuando la crisis llegue, tendremos la capacidad de elegir un futuro mejor para nuestros hijos.


Sábado, 26 de Mayo 2007



LA PIRÁMIDE INVERTIDA Y LA ECONOMÍA MORAL


 
La trinchera
22-06-2018

Todos hemos escuchado hablar de la “pirámide invertida” como uno de los tantos males que supuestamente desvirtúa nuestro desarrollo como una sociedad justa y socialista. Tanto en discursos ante la Asamblea Nacional o en una parada de la guagua, muchos son los que se refieren a la misma como una de los causantes del desincentivo al trabajo, por tanto de la baja productividad de la economía y de configurar una forma de redistribución de la riqueza social de forma injusta.

Para mayor simpleza de lo que aquí hablaré, tomo como punto de partida un ejemplo abstracto de solo dos trabajos: un maestro y un taxista (botero en la Habana de los de 10 CUP, por el día). Si bien la realidad es mucho más rica, es mucho más ilustrativo este ejemplo.

Un maestro cubano subsiste -decir que vive son palabras mayores- con un salario no mayor a 800 pesos mensuales (llevando muy bien a algunos). Mientras un taxista puede obtener en ese mismo mes ingresos hasta 3 veces superiores e incluso más -por no hablar ya del dueño del carro-.

Desde la idea de la “pirámide invertida” esto es una distribución injusta, pues esta idea toma como punto de partida el supuesto de que un maestro debería ser mejor remunerado que un taxista. Sin hacer juicios de valor sobre el mismo me gustaría introducir antes otra postura, la del sistema de relaciones económicas que imperan en la realidad cubana actual.

Este sistema de relaciones económicas se construyen en la cotidianidad, es un sistema a veces normado -organizado legalmente- y otras solo reconocido en la práctica informal de la vida del cubano, como es por ejemplo todo el mercado paralelo. Él determinará el reconocimiento real que se le dará al trabajo –legal o no-. Por otro lado, se pude decir que es el que impone la realidad de que un taxista viva con tres veces el salario de un maestro y -aunque muchos no lo quieran- son relaciones objetivas, pues cuentan con la validación efectiva de la gran mayoría.

Recuerdo hoy las protestas de muchos cuando se intentó normar el precio tope de los taxistas de La Habana, las que desde los propios taxistas hasta los mismos que ven caro el pasaje de 10 CUP. Puede verse caro, pero lo reconocen como racional para unas ciertas condiciones. La sociedad esta reconociendo como válida esas relaciones, pues se reproducen de forma armónica en el día a día, la práctica las valida aunque exista más allá de esta un discurso que las condene.

No digo que no se reconozca la necesidad del aumento de salario de los maestros, pero ni la práctica lo valida, ni la sociedad ejerce presión real para su alcance. Por eso afirmo que el estatus actual de las relaciones económicas determina y acepta dicha desigualdad.

Volvamos ahora a la “pirámide invertida”, si la realidad y las condiciones están condicionando este tipo especifico de distribución ¿de dónde sale esta idea?

Existe un tópico muy viejo -inexacto en gran medida-, pero aplicable aquí, que dice algo parecido a: “la objetividad (o real), condiciona la subjetividad (la mente)”. Si seguimos esta idea, de que son las condiciones la que definen el pensar del hombre, entonces nos queda que nuestro pensamiento -o en este caso- nuestra moral, difiere de lo que como realidad objetiva ocurre. Digo nuestra moral porque ya vimos que nuestra práctica si esta en concordancia con las relaciones económicas existentes. Es decir, nuestra práctica social mal-reconoce el trabajo del maestro y moralmente lo condenamos.

Hay que entender entonces que esa idea-moral- no parte de nuestra propia realidad. Ni siquiera es una idea construida en los marcos del mal llamado “Construcción del Socialismo”, pues hasta ahora no existe en los marcos de esta construcción un esquema para valorar dicha desigualdad.

La supuesta violación de la ley de distribución socialista: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” es una postura que en sí no dice nada nuevo, ni está siendo violada en la actualidad cubana para este ejemplo. No dice nada nuevo porque en el Sistema de relaciones económicas del capitalismo, el capitalista exige del obrero toda su capacidad posible y le paga de forma aparente por su trabajo. Y en la actualidad cubana un taxista trabaja de acuerdo a sus capacidades y es retribuido en consonancia a su trabajo- a veces de hasta 12 horas- e igual pasa con el maestro con sus capacidades y trabajo. Solo que ese trabajo es socialmente menos valorado en nuestro sistema de relaciones económicas que las del botero. Verlo como algo incorrecto es solo una postura moral. Es una economía moral.

La idea de que es más justo que un maestro viva mucho mejor que un taxista es ante todo una construcción social importada. Piénsese un solo minuto que diferencia esta distinción de como se opera en cualquier lugar del mundo.

Podríamos decir que ese es el orden natural (maestros por encima de taxistas en la distribución y reconocimiento social), pero no existe nada más oportunista que la idea del “orden natural de las cosas” que fuerza a la gente al inmovilismo y el conformismo. No, esa es una construcción social de una realidad y relaciones económicas que entiende que un taxista en Brooklyn, posiblemente de tés oscura o latina no pueda vivir con las mismas condiciones de vida que un maestro de ese mismo lugar.

Es una construcción de nuestra moral que traemos de paradigmas extranjeros, de los paradigmas con que un día decidimos romper. Tratamos de aplicar a una realidad diferente como la nuestra, los cánones de justicias e igualdad de una sociedad que nos es ajena, en gran medida es un intento de asemejarnos a aquellos que no somos y pregonamos que no queremos ser.

Yo no vengo aquí a defender ni atacar una “pirámide invertida” que no es más que una construcción en nuestra mente del cómo debería ser una sociedad que nunca hemos visto y que tristemente parte (la pirámide) de la sociedad que decimos alejarnos.

La idea de la pirámide invertida es en sí misma totalmente ajena a lo que debería ser una construcción socialista. La misma reconoce que nuestra sociedad está estructurada de forma vertical- piramidal en este caso- con unos arriba y otros abajo. Socialmente –moralmente- algunos entienden que en la distribución actual el quién está arriba y quién abajo está mal y hay que cambiarlo. Esta lógica simplemente olvida que no importa cómo se distribuya una pirámide, siempre hay algunos que les tocará estar en la base. Es un reconocimiento implícito a una estructura social desigual, que no importa cómo se organice siempre tendrá algunos viviendo arriba y otros subsistiendo abajo.

Es triste ver como esa idea absurda de la “pirámide invertida” es impulsada por los que sin importar como se organice la pirámide siempre estarán arriba.

Yo no sé cómo es un sistema socialista, no puedo pues nunca lo he visto, ni cómo será su organización social y distribución de la riqueza, lo que sí sé es que nada tendrá que ver con moralismos importados, ni con pirámides sociales. Seguimos arrastrando la idea de una sociedad vertical que asume el capitalismo. Nuestro problema no es un reconocimiento de la actividad humana invertido, sino que se reconoce mal a algunos sectores sociales. ¿No se ve que definir el problema en términos de pirámide al revés lleva implícito un llamado interno a la lucha de clases?