viernes, 27 de septiembre de 2019

LA APERTURA DEL SISTEMA FINANCIERO DE CHINA (2019 Y EL 2020)




En el Foro Económico Mundial celebrado en julio del 2019, el primer ministro de China, Li Keqiang, anunció que China realizaría cambios a las condiciones de propiedad de los inversores extranjeros, en su sector financiero en el 2020. De igual forma, se reducirán las restricciones en el sector de manufacturas, incluida la industria automotriz.

La señal de Beijing de que acelera el ritmo de la apertura financiera se produjo en el contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la cual ha afectado la confianza empresarial en todo el mundo, interrumpido las cadenas de suministro y sacudido los mercados financieros (ver: http://www.obela.org/analisis/en-que-va-la-guerra-comercial-de-eeuu)




El gráfico muestra los índices de los mercados de valores de Nueva York (Dow Jones Industrials) y Shanghái (Shanghai Composite) y cómo desde la guerra, el mercado de Nueva York está altamente volátil mientras en Shanghái hubo una caída inicial, pero luego es menos volátil. Lo que esto sugiere es que China no espera malas noticias mientras Nueva York no sabe qué esperar y cree que son malas noticias.

Estados Unidos y otros países europeos se han quejado durante mucho tiempo de que China está bloqueando el acceso extranjero a sus mercados financieros de rápido crecimiento sin igualdad de condiciones de inversión. ¿Qué cambios se producen en la regulación y funcionamiento del sistema financiero de China para el 2020?




El objetivo es internacionalizar el Renminbi. La banca china se está abriendo a los inversionistas extranjeros como parte de esta estrategia y para cumplir con los acuerdos pactados con el FMI en este sentido en el 2015. El propósito no es ni reducir los límites a inversores extranjeros, ni dejar de lado el control de riesgos en sus mercados. No es una consecuencia de las presiones de la desaceleración económica mundial como sugiere la prensa especializada. En este sentido, se creó el Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo (CEFD) que, en trabajo conjunto con el Banco Popular de China, y tres comisiones delegadas para regular la banca, los seguros y los valores, será el encargado de la supervisión de la política monetaria, la gestión de riesgos sistémicos y frenar el crecimiento de la banca sombra. China parece haber aprendido la lección de Japón del año 1990 y no va a permitir presiones revaluatorias desde la banca sombra.

El CEFD publicó once medidas para la apertura financiera de China, de los cuales se pueden destacar:

  • Las agencias de calificación crediticia con inversión extranjera pueden calificar todo tipo de bonos que se negocian en el mercado interbancario de China y sus bolsas.
  • Los administradores de activos extranjeros pueden asociarse con las subsidiarias de bancos o aseguradoras chinas para establecer compañías de administración de activos controladas por extranjeros.
  • El límite de 51% en la propiedad conjunta con extranjeros de empresas de valores, de gestión de fondos y de operación de futuros acabará, un año antes de lo indicado, en el 2020.
  • El gobierno chino se compromete a facilitar aún más la inversión de los inversores institucionales extranjeros en el mercado de bonos interbancarios.

El rubro que facilita la apertura de la bolsa a los inversionistas extranjeros es un punto débil, por lo que se vio con el ataque especulativo contra el Yuan coordinado desde el exterior en el 2014. (Ugarteche y Luna (2016) www.Obela.org, “El yuan y su conversión en moneda de reserva” en https://www.alainet.org/es/articulo/174947).

A nivel internacional, las bolsas de valores con el mayor número de capitalización están ubicadas en Estados Unidos, seguidas por Japón, China, Europa e India. Esta lista la lidera la bolsa de valores de Nueva York con US$ 22.9 billones, seguido por la NASDAQ con US$ 10.80 billones. La bolsa de valores de Shanghai representa aproximadamente la quinta parte del valor de capitalización de la bolsa de Nueva York y las calificadoras internacionales son muy importantes para que ese mercado se internacionalice. S&P se ha establecido como la primera calificadora de riesgos totalmente extranjera. Las grandes calificadoras, todas estadounidenses, responden a los intereses de sus clientes como se vio en la crisis del 2008.

En junio de 2019 se aprobó el mecanismo “Shanghai-London Stock Connect” que permite emitir, listar e intercambiar recibos de depositario en el mercado de la contraparte a las compañías que cotizan en las dos bolsas de valores, de acuerdo con las leyes y regulaciones correspondientes. En este contexto, en septiembre del 2019, la Bolsa de Valores de Hong Kong ofreció $US 32 mil millones para adquirir la Bolsa de Valores de Londres (LSE por sus siglas en inglés), oferta que fue rechazada. Lo siguiente fue ofrecerles a los inversionistas del LSE, comprar. Uno de los propósitos de estas medidas chinas es internacionalizar el Renmimbi.

Evidentemente el gobierno chino ha aprendido la lección de la guerra americana contra el yen sostenida entre 1985 y 1990, implementando los mecanismos de regulación necesarios para abrir su sistema financiero, con el propósito de contrarrestar ataques cambiarios y especulativos. Será un reto evitar que fondos de cobertura coordinen ataques especulativos como los que han realizado contra el euro tras la crisis del 2008 y contra el Yuan en el 2014, cuando se abrió el mercado de Shanghái. En todo caso, la especulación cambiaria es un arma muy potente en una guerra económica.

- Oscar Ugarteche, Investigador Titular, IIEc-UNAM, CONACYT / SNI, Coordinador del obela.org
- Larry Vargas, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Miembro del obela.org

Fuente: OBELA - Observatorio Económico Latinoamericano, IIEc-UNAM www.obela.org



CRISIS DE PODER



Estimados amigos:
Este escrito tiene la intención de demostrar que la crisis política ha llegado a su cúspide después de un largo tiempo donde el Perú, como país vive bajo la agudización de algo mayor como es la crisis estructural. Su existencia como república democrática no se llega a consolidar, porque mantiene las carencias desde los días iniciales que dejará de ser colonia para ser independiente (*).
Como veremos en el escrito, estas carencias se quedaron impregnadas, lo que ha hecho posible que la organización republicana no fuera tal, solamente lució como una fantasía; es decir, hubo un remedo con lo cual se vivió en el engaño de ser país y menos aún de lograr ser nación, dado que buena parte de su pueblo no pudo reflexionar si en verdad con las etapas de prosperidad se construía país y hasta muchos se sintieron ciudadanos con objetivos de llegar también a ser nación.
Estas intentos de aparecer como una organización de superiores alcances no tenía bases para ser lo que se creía que éramos, la realidad nos puso en alerta de que teníamos que superar la condición de república incompleta, donde teníamos dirigencias que no solo respondían a los grupos de poder; sino que rechazaron el bien común, por los intereses particulares. El Estado fue instrumentado para servirse de él, para realizar sus negocios, no creían en los derechos ciudadanos, ni en la igualdad y menos en la participación de las mayorías, por ejemplo en la realización periódica de elecciones libres.
Esta situación obliga a cambios y reformas, sin embargo, los que intentaron hacerlo no tuvieron éxito, y las constituciones políticas solamente serían y son declamaciones en papel mojado en tinta, y se abusa de ellas para que nada cambie, y que todo siga igual. Pensar que las constituciones se formulan en los congresos y equivocadamente, los parlamentos se convierten en islas, colocándose en un pedestal en que sus miembros se sienten superiores y actúan valiéndose de su inmunidad que los hace parecer como personajes que sin ser gobierno como ellos dicen, resultan sobrepasando sus funciones.  
En el presente escrito tomaremos al poder legislativo como el punto más importante de la frustración de lograr una república democrática. La hipótesis procederá a demostrar que el mayor instrumento del anticambio es el legislativo; en especial en estas últimas décadas reforzadas por mayorías imprevisibles, para sobrealimentar su actuar en este momento, a través de su distintivo mezquino de la unicameralidad, a fin de que no se consolide la república soberana, pues al ser ente rector su objetivo es la institucionalidad, lo que significa organizar un Estado al servicio de todos, y que, correlativamente la dación de las leyes se elaboren bajo un principio fundamental en favor tanto del patrimonio que es del todo colectivo, como del respeto a la persona humana y la construcción de la calidad de vida de su población.  
El tema en esta oportunidad será extenso, pero se merece, pues se considera tomar todas las variables posibles que demuestren que el poder legislativo unicameral resulta el punto que aflige a quienes somos miembros de la república, y que estamos dispuestos a reflexionar en función del progreso cercano por acceder y compartir tanto sus productos sociales, como la redistribución de la producción económica.
En breve tiempo alcanzaremos el artículo que ofrecemos para su lectura.
Atentamente,
Fernando Arce Meza

(*) Otro si digo: la situación de conflicto político en estos momentos de la vida de la república no es coyuntural ni circunstancial como tener al presidente Martín Vizcarra simplemente opinando; es decir, el haber archivado el proyecto del ejecutivo sobre el adelanto de elecciones, no es el actuar autónomo de un poder del Estado frente a otro poder que discrepa, por tanto tampoco significa un enfrentamiento de poderes.
La crisis es de poder, no entre ejecutivo y el legislativo y/o del judicial, este conflicto es entre los grupos conservadores que no han sabido gobernar y que han acarreado muchas acciones de corrupción, pues arrinconando presidentes, sujetando al congreso y utilizando a sus mayorías para acallar y no tomar en cuenta los cambios en el orden de la conformación del legislativo con la presencia de la unicameralidad, la misma que resulta madre de todos los desaciertos desde 1995 a la fecha en la conducción y gestión del Estado.
En el Perú han surgido nuevas organizaciones y una ciudadanía que intenta reflexionar sobre las condiciones inapropiadas en la vida de la población, caso  del abuso personal y colectivo, el autoritarismo en el comportamiento, el robo, el doble discurso, los que directa e indirectamente atentan contra los valores de austeridad y de redistribución de la riqueza, ocasionando no solo la protesta, sino que el poder ejecutivo en la persona de su presidente, ha pasado del intento por corregir, a la acción de proponer reformas fundamentales en el orden político y judicial que son bases de institucionalidad, de permanencia de gobiernos y de orden para esclarecer la pésima conducta de los políticos, de empresarios sin doctrina de responsabilidad social y de grupos minoritarios que actúan al borde de la ley con negocios turbios del narcotráfico y de la apropiación de tierras principalmente.
El conflicto existente es entre quienes reclaman reformas frente a quienes dan la cara dura del anticambio, son estos últimos venales, capaces de continuar cometiendo fechorías y repartiendo sinecuras a altos funcionarios como son los magistrados del tribunal constitucional, este antecedente evidencia vesania y expresión de que el Perú no puede ser dirigido por personas que no creen en los valores de la moral de trabajo, de la ética personal y que ambicionan el poder para cometer actos contrarios al orden socio/económico, no solo del patrimonio de todos los peruanos, sino del acomodo y el soborno como expresión de sus perversas intenciones contrarias a los fueros de la república y a los símbolos más sagrados de su historia milenaria y de la peruanidad como fin último de ser nación sin destruir la diversidad cultural.
Finalmente, la solución no está en cuestiones de legalidad, el problema es político. Hay juristas que son excelentes académicos pero todavía les queda como a todos los peruanos los comportamientos coloniales, densos residuos que impiden entender otras ramas del saber de las ciencias sociales y políticas, caso del comportamiento que tienen fuerza popular y el aprismo decadente en su actuar prepotente que utiliza escuadrones de resistencia fascista, en que luce su haz de las doctrinas autocráticas. Asimismo dan prioridad al legalismo, que no se justifica, ni se cambia o se rechaza por otro legalismo, ello viene ha demostrar que no se ha entendido los momentos y los nuevos tiempos y lamentablemente no aprecian los sueños de progreso que requieren los pueblos en pobreza y atraso.

jueves, 26 de septiembre de 2019

LA MIRADA ECONÓMICA DE LUXEMBURGO



Opinión
26/09/2019 

Buenas tardes, gracias por la invitación y me alegro mucho de esta incorporación de Rosa Luxemburgo, a la lista de revolucionarios homenajeados, como ya hicimos con Marx, Lenin, el Che o Fidel. Bienvenido este tributo a los 100 de Rosa, que fue una excepcional exponente del marxismo clásico. Como todos sus pares ella fusionaba la acción política con la teoría y la militancia con el pensamiento. Por esa razón desenvolvió una vida tan integral.

Puesto que no alumbró una corriente específica perdurable, su obra fue poco visitada y poco citada durante muchos años. Yo creo que abordó problemas de gran actualidad al actuar en un partido socialista, que principios del siglo XX ya era una organización de masas, con gran predicamento sindical y fuerte protagonismo parlamentario.

En esta mesa de las Jornadas nos concentramos en Rosa como economista y como partícipe de la extraordinaria generación de teóricos que sucedió a Marx. Yo creo que en ese terreno nos legó aportes muy significativos en varios planos.

Primero en la metodología de investigación del capitalismo. En su época ya se había generalizado el estudio del Tomo 1 de El Capital, con gran atención entrados en la explotación, la plusvalía y los desequilibrios de la órbita productiva. Rosa fue la primera en ir más allá de estos enfoques, propiciando un análisis de toda la dinámica de la reproducción. Integró especialmente la esfera de la circulación, mediante la exhaustiva incorporación del Tomo 2 a la indagación del capitalismo.

Revisó con gran audacia los esquemas de reproducción ampliada de la obra de Marx, que ofrecían un modelo integral de funcionamiento del sistema. Se propuso incluso enmendar los errores que observó en esos esquemas, para formular a partir de allí su propia teoría de la crisis.

Luxemburgo discutió acaloradamente esa corrección con varios economistas. Sus críticos objetaban la introducción de un razonamiento empírico directo, en modelos abstractos. Esos esquemas estaban concebidos con muchos supuestos, con el objetivo de evaluar cómo puede funcionar un sistema socavado por tantas contradicciones. Yo creo que los críticos tenían razón. Pero las grandes pensadoras suelen abrir extraordinarios caminos de renovación, cuando transitan incluso por pistas falsa.

Rosa inauguró el estudio contemporáneo de El Capital como totalidad y como valor en movimiento. Tomo en cuenta la metamorfosis de todos sus componentes. Sólo ese abordaje permite comprender el proceso general de distribución, realización y valorización del capital. No alcanza con indagar lo que sucede en el ámbito de la producción y en la generación de plusvalía. El capitalismo está socavado por múltiples contradicciones, que irrumpen en todos los planos de su desenvolvimiento. Ese abordaje totalizador fue comenzado por Luxemburgo.

El segundo tema es la crisis. En la época de Rosa se discutía intensamente cuál era el desequilibrio principal del capitalismo. Ella integraba la corriente subconsumista que atribuía esas convulsiones a la estrechez de los salarios, recordando que un sistema basado en la explotación no genera la demanda requerida para su propio funcionamiento. Consideraba que el capital emigraba de un país a otro para contrapesar la insuficiencia del consumo insuficiente y situaba los límites del sistema, en el agotamiento de los mercados no capitalistas.

También esa mirada suscitó fuertes polémicas con sus pares marxistas, que resaltaron cómo el propio sistema genera contrapesos a ese desequilibrio, mediante otros consumos, mayores demandas de bienes producción y nuevos mercados. De ese debate emergió en mi opinión la mejor síntesis contemporánea de la teoría de la crisis, que integra las insuficiencias de la demanda a todos los desequilibrios concentrados en la sobreproducción. El principal problema del capitalismo no es la pobreza de las masas, sino la tendencia capital a expandir la producción por encima del consumo.

Pero la atención de Rosa a los desequilibrios de la demanda tiene gran actualidad, puesto que el neoliberalismo provoca un serio deterioro del poder de compra. Incentiva el consumo sin brindar la correspondiente contraparte de ingresos superiores y en gran parte de la periferia inferior directamente recrea el drama del subconsumo. En el caso de América Latina incide en el desencadenamiento de periódicas crisis de intensa gravedad

El tercer tema es la dimensión económica del imperialismo. Al igual que Lenin, Luxemburgo estimaba que la competencia obliga a los capitalistas a incursionar en el mercado mundial, para capturar nuevos territorios. Pero Rosa atribuía esa compulsión a la existencia de mercancías invendibles y a la necesidad de realizar en la periferia, la plusvalía no absorbida en las economías centrales. Por el contrario, Lenin explicaba el imperialismo por el proteccionismo, la supremacía financiera, el monopolio y la exportación de capitales sobrantes.

Mientras que la mirada de Lenin ha sido actualizada por los teóricos del capital rentista, el enfoque de Luxemburgo es retomado por los teóricos del Nuevo Imperialismo. Resaltan especialmente el papel de esa nueva configuración para lidiar con la sobreproducción global itinerante. Yo creo que esta segunda vertiente es más fructífera, en la medida que evita todos los inconvenientes de localizar exclusivamente la crisis en el plano financiero.

En la interpretación política del imperialismo existió total convergencia entre Lenin y Luxemburg. Ambos cuestionaban la ilusión de impedir el estallido de la Primera Guerra Mundial mediante pactos entre las potencias. Objetaban las ilusiones en el desarme negociado y convocaban a la lucha para impedir la matanza de los pueblos. En esa actitud frente a la guerra radica, en mi opinión, el eje de la teoría clásica del imperialismo. En un período de grandes guerras por la apropiación del botín colonial, ese enfoque aportó el fundamento político para el rechazo revolucionario de la guerra.

Ese escenario se modificó radicalmente a partir de la segunda mitad del siglo XX. Pero mediante el Pentágono, la CIA y los marines, el imperialismo persiste como el gran instrumento de dominación de las empresas transnacionales. Luxemburgo señalaba especialmente que el capitalismo se sostiene en el uso de la fuerza. Y como el sistema necesita recurrir a esa coerción, es un gran error suponer que el imperialismo ha sido reemplazado por rivalidades meramente hegemónicas, disputas ideológicas o búsquedas de consenso.

Yo creo que se incurre en el mismo equívoco, cuando se analizan las relaciones internacionales en términos de unipolaridad o multipolaridad. La dramática vigencia del imperialismo se verifica en las guerras que devastaron al continente africano y al mundo árabe y que han desintegrado varios países para asegurar la captura de las materias primas.

Luxemburgo nos aportó también el primer análisis de la forma en que la periferia queda plenamente integrada a la dinámica global del capitalismo. Detectó las relaciones desiguales que vinculan a las economías dominantes y subordinadas y anticipó las teorías del “desarrollo del subdesarrollo”. Describió especialmente cómo la periferia es doblemente esquilmada por succiones económicas y pillajes coloniales y señaló, además, que la acumulación primitiva de capital no fue sólo un proceso histórico de preparación del capitalismo. Constituye una dinámica recurrente en el funcionamiento del sistema.

De esa mirada surgió el concepto de acumulación por desposesión. Ya no se aplica al estudio de la depredación de las colonias durante las grandes guerras, sino al análisis de la expropiación que implementa el neoliberalismo especialmente en el terreno de las privatizaciones o el extractivismo.

Sobre el tema específico del trabajo, yo observo a Luxemburgo como una estudiosa de la compleja dinámica de la explotación. Me parece que su mirada es muy útil para evaluar el curso contemporáneo de la precarización, el desempleo y la intensificación de la jornada de trabajo. Siempre subrayaba la importancia de las conquistas obreras y los logros en materia de ingresos o condiciones laborales. Ponía especial atención a la evolución del componente histórico social del valor de la fuerza de trabajo.

Por eso entiendo que era crítica de teorías simplificadas de la pauperización absoluta y no veo sintonía de su enfoque, con un postulado general de pago usual de los trabajadores por debajo del valor de su fuerza de trabajo. Observó, en cambio, una gran familiaridad con las nuevas síntesis de la Teoría del Proceso de Trabajo, que remarcan el peso del control patronal y la dinámica contradictoria de diferenciación y recalificación de la fuerza de trabajo.

Finalmente, sobre el futuro del capitalismo Rosa nos legó dos planteos. Por un lado, cierta sugerencia de crisis terminal del sistema por agotamiento de los mercados no capitalistas, a tono con las teorías del derrumbe de la entre-guerra. Por otra parte, una gran atención a la competencia y al crecimiento exponencial, con el consiguiente distanciamiento del estancacionismo. Este segundo registro es retomado por los teóricos del Nuevo Imperialismo, cuando avizoran un futuro de crisis capitalistas sucesivas y peligrosas, pero evitando augurios de desenlaces terminales.

En cualquier caso, Luxemburgo observaba el futuro como una disyuntiva entre el socialismo y la barbarie. Y basta registrar la gravedad de la destrucción del medio ambiente para notar la dramática actualidad de esa encrucijada. Bajo el capitalismo la barbarie no es una opción de futuro. Es una realidad cotidiana en todos los países.

Y la encrucijada que planteo Rosa implica que el futuro depende de la lucha. Depende de nosotros y de nuestra construcción de alternativas. Ese fue el mensaje central de Luxemburgo: la reflexión teórica para el compromiso con las mayorías populares, el estudio para la acción militante y el debate entre compañeros para construir una sociedad sin explotadores, ni explotados.

- Claudio Katz es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz
Exposición en las Jornadas Rosa Luxemburgo. A 100 años de su asesinato, Buenos Aires 24 de septiembre 2019