miércoles, 29 de abril de 2020

MUEREN POR HAMBRE MÁS DE 46 MIL PERSONAS POR DÍA Y MÁS DE 8 MIL NIÑOS POR DESNUTRICIÓN, QUE SON CIFRAS MUY SUPERIORES A LA MUERTE POR CORONAVIRUS


Hay una alarma mundial sobre el CORONAVIRUS, y no es, pues, de ninguna manera, soslayable. Se extreman las medidas declarando cuarentenas para sofocar esta pandemia. El mundo, casi, está aislado. En nuestro país, se han radicalizado estas medidas, hasta llegar al toque de queda y todas éstas están muy bien. 

Pero llama, poderosamente, la atención que no recoja la gran prensa nacional e internacional y no haya una alarma mundial, ni a los gobernantes de turno, les inquiete, siquiera, de otro fenómeno muchísimo más dramático, más grave y más indignante, como LAS MUERTES por HAMBRE, DESNUTRICIÓN de NIÑOS, ANEMIA, FRÍO que suceden todos los días y desde hace muchos años atrás e, incluso, en estos momentos, que está leyendo este artículo, están muriendo miles de niños y personas adultas y seguirán muriéndose después y no merezca ninguna preocupación de nadie. Y son muertes que, tranquilamente, podrían evitarse sólo falta la voluntad política. ¡No son contagiosas, pues! Veamos.

·                     El CORONAVIRUS, desde su aparición en China (01.12.2019) hasta la actualidad tiene un tiempo de duración de 4 meses(aproximadamente) y ha provocado 18,700 muertes; es decir que en cuatro meses se han suscitado 156 fallecidos diarios, en promedio, en el mundo, hasta la actualidad.
·                     El HAMBRE, al año mata 17.000.000 (diez y siete millones) de personas que corresponde a 46, 575 (cuarenta y seis mil, quinientos setenta y cinco) personas, cada día.(FAO-2017).
·                     Significando, entonces, que el HAMBRE mata diariamente a 29,756 % (veinte y nueve mil setecientos cincuenta y seis por ciento) más que el CORONAVIRUS (FAO-2017).
·                     Mueren, cada día, por DESNUTRICIÓN8,500 (ocho mil quinientos) niños de 15 años de edad (año 2017) por causas prevenibles, pero no tienen dinero. (Unicef, Bco. Mundial, OMS, y la División de Población de las Naciones Unidas).
·                     Lo que quiere decir que, por DESNUTRICIÓN, mueren, cada día, 5,349 % (cinco mil tres cientos cuarenta y nueve por ciento) de niños más que por el CORONAVIRUS¡Alarmante!
·                     Si sumamos las muertes por HAMBRE y DESNUTRICIÓN de NIÑOS, solamente, obtenemos un total de 55,075 por día, lo que quiere decir que existe 35,204.5% (treinta y cinco mil doscientos cuatro por ciento) de muertes por díamásque de CORONAVIRUS. ¡Qué dramático y qué injusticia!, e incluso esto sucede en nuestro país.
De acuerdo a la FAO, en la actualidad se producen alimentos para nutrir a 12,000 millones de personas en un planeta habitado por 7,500 millones de personas, lo que significa que el mundo produce cerca de dos veces más que su requerimiento alimentario.! nadie debe morirse de HAMBRE!. El cien por ciento de la producción de UVA en ICA, sale fuera del país, sólo se queda lo que no vale; sin embargo, las irrigaciones de Ica, Piura, etc que costó más de 22 mil millones de soles se hicieron con dinero del pueblo;Cajamarca es el primer productor de oro en Perú y América Latina y tiene el primer lugar en pobreza. La anemia arrasa a cerca de la mitad de nuestros niños y la desnutrición al 13%

Argentina produce alimentos para 410 millones de personas, siendo el tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el quinto en manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní; sin embargo, entre uno y tres millones de argentinos sufrían hambre, y el presidente NEOLIBERAL Mauricio Macri no pudo alimentar a la décima parte de su población.Pero, también, el más rico del mundo puede gastar un millón de dólares diarios durante más de tres mil años y aún le sobraría su riqueza. El 1% de la población más rica del mundo tiene riqueza equivalente a la pobreza del 99% de la población más pobre. Estas injusticias no son, casuales, ni por alta meritocracia o por productividad, ni por “su” liberalismo; son consecuencia de lobbys, monopolios, salarios paupérrimos, herencias, Panamá Papers, etc.

Toda esta inequidad e injusticia es consecuencia de que nos dispusieron, a nivel mundial y nacional,EL NEOLIBERALISMOimpuestos por el FMI y el Banco Mundial, un modelo económico brutal. Si queremos arrastrarlo por 500 años más, continuemos eligiendo a aquellos que nos hambrean y nos roban, como fue en las elecciones pasadas.


Econ. Juan Verástegui Vásquez

PERÚ: FALLECIDOS TIRADOS EN BOLSAS PLÁSTICAS



Los momentos difíciles descarnan las miserias de un sistema injusto y excluyente. Se maquilla, se desinforma, se miente y se esconde la realidad. Si no fuera por BBC-MUNDO, jamás se hubiese conocido, hoy, las consecuencias de la pobreza y miseria expresada, ahora si, por COVID-19, en Iquitos y, también, en todo el país y en muchos países del mundo. Esta es la “bondad” de un mortífero fenómeno que logra exteriorizar la marginación de los pueblos en el mundo. En Iquitos, dice BBC “Una docena de cadáveres envueltos en bolsas de plástico, desde hace días…parece ser una morgue”. El sistema de salud, en estos últimos 30 años, se ha privatizado, “sálvense quien pueda”. Cuando debería ser un derecho.

A raíz de esta emergencia sanitaria, el ejecutivo plantea un impuesto  solidario. Rebaza, Alcázar & De Las Casas (RAD), Confiep, SNI; Diego Macera del IPE, Carlos Parodi, etc, dicen ¡NO!, es confiscatorio, mejor es que se endeude el país,(¡deuda pública! que paguen los más pobres) es dañino, dicen al unísono; el peso del Estado continuará en una minoría, los formales, y ello empujará hacia la informalidad, señalan otros. ¡Qué gran mentira!. Veamos:

Del total de los ingresos presupuestales, en el país, el 50% (la mitad) es el Impuesto General a la Ventas (IGV), tremendamente regresivo; es decir, que el grueso de lo recaudado, en el país, es un impuesto que pagan los más pobres, mientras que el Impuesto a la Renta (IR) corresponde a 35.1%(ganancias de empresas y personas que realicen otras labores)

El sistema impositivo, en el Perú, es tremendamente injusto, poco y malo. Existe demasiada evasión y elusión impositiva; de acuerdo a OXFAM, la evasión tributaria, en el país, del Impuesto a la Renta es cerca de la tercera parte (más del 30%). Por la facturación de operaciones ficticias (no reales) de empresas se pierden S/ 9,000 millones anuales, cifra que corresponde a seis veces el presupuesto de Qali Warma. En las operaciones de comercio exterior, que envuelven precios de transferencias, los niveles de evasión y elusión podrían representar unos tres mil millones de dólares anuales, equivalente a S/ 8.520.000.000 (más de ocho mil quinientos millones de soles). SUNAT-2014, nota de prensa N° 074-2014.

La Presión Tributaria Directa en América Latina corresponde a 5.6%, mientras que en los países desarrollados, de la OECD, alcanza 15.3%, representando cerca de tres veces más respecto a América Latina y el Caribe. En cuanto a la Carga Tributaria Indirecta, la región tiene 9.6%, mientras que los países de la OECD tienen 11.3% y la Presión Tributaria de Seguridad Social en la región es de 3.0%, mientras que en los países de la OECD llega a 9.2%. En total, la Presión Tributaria en la región es de 18.3% y lo que corresponde a los países de la OECD llega a 36.2%, lo que quiere decir que en los países desarrollados tributan cerca del doble de lo que lo hacen los países de América Latina. Respecto a la Unión Europea, esta región tiene una Carga Tributaria total de 39.8%, representando más del doble de la Presión Tributaria de América Latina.

Pero, también, los tributos de la OECD son directos, en mayor proporción, es decir lo pagan no, precisamente, los pobres (regresivos) sino tienen un carácter progresivo (tributan más los que más tienen). En el Perú la presión tributaria en el 2018 constituye apenas 12.9% lo que lo convierte en tremendamente injusta y, por ello, regresiva

En un estudio de la OCDE, determina que los ingresos impositivos, en el Perú, incluido la seguridad social, es de 12.9 % y América Latina, tiene una presión tributaria cerca de 23% del PBI, lo que quiere decir que Perú recauda 78% menos que América Latina. 

Esta desigualdad, en el pago de los tributos, es tremendamente injusta, hecho que se manifiesta en altos índices de pobreza, indigencia y marginación. La orientación impositiva está determinada a gravar, en mayor proporción, el Impuesto General a las Ventas (IGV) y no a los impuestos directos, a la propiedad y a las mayores rentas. El Impuesto a la Renta Personal, en los países de América Latina es de 1.5% del PBI, mientras que en los países de la OECD, alcanza el 9%, lo que quiere decir que los países de América Latina recaudan 500% menos de la que lo hacen los países de la OECD.

Otro parámetro que nos permite ver el grado de incumplimiento tributario, es el referido a la Presión Tributaria Potencial y la que corresponde a Presión Tributaria Efectiva (la que realmente se cobra). En el Perú, la Presión Tributaría Efectiva es de 12.9%, mientras que la Potencial es de 21.6%, para los años 2007-2008, lo que representa más de las dos terceras partes de tributos que se deja de cobrar. En chile la Presión Tributaria Real es de 21.1%, mientras que la Potencial corresponde a 24.8%, lo que equivale que dejan de cobrar 17.5%; si comparamos cuál de estos dos países representa el mayor porcentaje en omisión de cobro de impuestos, vemos claramente que Perú deja de cobrar cerca de 300% (285%) respecto a Chile. Ahora bien, si comparamos estas dos variables respecto al promedio de América Latina y el Perú notamos que la Presión Tributaria Efectiva es de 18.3% y la Potencial es de 18.6% en América Latina, concluyendo que Perú tiene 15.3% de omisión de Presión Tributaria más baja que América Latina. Sintetizando, en el Perú se paga menos impuestos que en Chile y menos aún que el promedio de América Latina. No deja de llamar la atención, sin embargo, que estas diferencias representan a los impuestos directos (renta, patrimonio, etc), mientras que en los impuestos al consumo (IGV, ISC) no se da tal diferencia; correspondiendo, entonces, que la omisión (no pago) corresponde a los grandes contribuyentes, mientras que el impuesto al consumo “todos pagan”.
Ojo Público.Com-2016, determina saber de la existencia de 11.5 millones de documentos no revelados pertenecientes a la firma de origen panameño “Mossack Fonseca” entidad experta en crear compañías offshore en todo el mundo, con participación de empresarios y políticos peruanos, cuyos clientes son empresarios con la creación de matrices y filiales de sus compañías en paraísos fiscales a nivel global.

De acuerdo, también, a Christian Aid, (especialista en manipulación de precios), determina que la manipulación de precios, en el Perú, puede producirse con fines tributarios o de fuga de capitales, en ambos casos hay una pérdida tributaria fenomenal. Las empresas mineras. Entre 2005 y 2007, el valor exportado a solo dos continentes y por este periodo representa $ 388.6 millones, equivalente a S/1,253,118,353. Si este monto total, hubiese estado sujeto a pagar su impuesto a la renta empresarial que es de 30 %, se estima, el Estado peruano ha perdido alrededor de $ 116.6 millones que equivalen a S/ 376,000,000 por haber sido trasladado ilícitamente fuera del país. Pero cuánto pagaron las empresas mineras por Impuesto a la Renta, por este periodo, por las exportaciones de estos minerales a dos continentes (tan solo) , la irrisoria suma de $ 5,200 millones que, estima el autor, equivale a 2.2%. Es decir que en lugar de pagar su 30%, como paga una microempresa, en el país, sólo pagaron algo más del 2%.

La educación privada (colegios, universidades, institutos) no paga IGV, la educación pública recibe migajas.

El turista peruano paga su IGV, mientras que el extranjero está exonerado. Una compatriota nuestra, ambulante, que vende su maca en la esquina de la calle, paga puntualmente su IGV, una trasnacional minera, en la etapa de exploración, está exonerada del pago de IGV. ¡Qué injusticia!  

Cuando exportan el oro, plata, zinc, etc no pagan el IGV; igual sucede con la agroindustria y pesquería.Tampoco pagan por el oro, plata, etc; pescado, físico que se llevan, les regalamos nuestro oro y nuestro pescado.
Realizamos un simulacro de si las empresas mineras pagaran su IGV, por la venta de minerales, durante el período 2007-2010, el país se vería beneficiado con S/ 110,230.4 (más de ciento diez mil millones de soles) en la década, imaginen si pagaran por el oro, zinc, etc , el pescado, sería una millonada de ingresos..

El país posee muchos ingresos e ingentes riquezas, pero de nada nos sirve; cerca del 50% de nuestros niños son anémicos, más del 12% son desnutridos crónicos, cerca de la cuarta parte de la población peruana es pobre. Y, hoy, nuestra capacidad hospitalaria colapsó frente a COVID-19, los fallecidos apiñados en bolsas plásticas, en Iquitos.

Y cuando se pide un “ImpuestoSolidario” no quieren, por ningún motivo. ¡SE NIEGAN!. Hay para la Keiko Fujimori, pero no hay para que paguen sus impuestos y atender esta pandemia.

Desde la colonia venimos arrastrando estas injusticias y nosotros lo permitimos. No nos dejemos engañar, depende de nosotros mismos. No votes por aquel que es tu opresor: “Saben por qué son pobre los pobres, por que votan por alguien que no los representa”(José María Insulza-Secretario General de la OEA). Todo esto es cuestión de poder, quien tiene este poder político, para una mejor redistribución de la riqueza.


Econ. Juan Verástegui Vásquez

COMO CHINA COMBATIÓ EL CORONAVIRUS



El Instituto Tricontinental de Investigación Social lanza Estudios No 2, China y el coronashock, sobre la batalla de ese país contra el virus y lo que el resto del mundo puede aprender de ello.

China y el coronashock es el primero de una serie de estudios, cada uno con varias partes, sobre el coronashock – un término que se refiere a cómo un virus golpeó al mundo con enorme fuerza, y cómo el orden social en los estados burgueses se desmoronó mientras que el orden social en las partes socialistas del mundo parece más resiliente. Se compone de tres artículos sobre cómo China identificó el nuevo coronavirus y cómo el gobierno y la sociedad china lucharon contra su transmisión, incluye también una entrevista con el artista Li Zhong.

El gobierno chino y las organizaciones sociales tomaron inmediatamente medidas para detener la propagación del virus y la enfermedad en un momento en que los científicos acababan de empezar a acumular conocimientos sobre ellos y trabajaban sin vacuna ni tratamiento farmacológico específico para la covid-19. La velocidad de la producción de equipo médico, en particular el equipo de protección para lxs trabajadorxs médicos, fue impresionante. Al 28 de enero, China fabricaba menos de 10.000 conjuntos de equipo de protección individual (EPI) al día; al 24 de febrero, su capacidad de producción superaba los 200.000 al día. La acción pública también desempeñó un papel fundamental para frenar la propagación del virus, como los comités vecinales que fueron de puerta en puerta para verificar la temperatura y entregar alimentos y suministros médicos. La descentralización ha definido respuestas creativas

A pesar de la rápida y eficaz respuesta de China al SRAS-CoV‑2, el país está en el centro de los ataques encabezados por los jefes de Estado y los medios de comunicación occidentales, que alegan que el Gobierno chino ha ocultado información sobre la epidemia y que el sistema de alerta chino no funciona.

Nuestra investigación concluye que no hay pruebas de que el Gobierno chino haya suprimido sistemáticamente la información; sólo hay pruebas de que unos pocos médicos fueron reprendidos por sus hospitales o por la comisaría local por divulgar información al público y no utilizar los protocolos establecidos. Tampoco hay pruebas de que el sistema chino de información directa fuera defectuoso; sólo hay pruebas de que el sistema, como cualquier otro, no se ajustaba fácilmente a brotes desconocidos o no clasificados.

Lea Estudios No 2 del Instituto Tricontinental de Investigación Social, China y el coronashock

《披战袍斩病魔》Trabajadores médicos colocándose sus trajes para luchar contra el virus “maligno” – Li Zhong.

«Los virus como el SARS-CoV‑2 son complejos. El gobierno chino y su establishment médico actuaron de manera científica, con resolución y rapidez; la disciplinada acción pública de la sociedad china, incluyendo una inmensa escalada de trabajo voluntariado, fue impresionante. Weiyan, Xiaojun y yo observamos muy de cerca la evidencia del virus, de la enfermedad que comenzó a convulsionar a la sociedad y la forma en que el gobierno chino, el establishment médico y las organizaciones sociales respondieron. Este folleto es un tributo basado en la evidencia de su lucha contra el COVID-19.»

Vijay Prashad, director del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Información clave:

 Un importante artículo de la revista Science propone que, si el gobierno chino no hubiera iniciado la cuarentena y el aislamiento de Wuhan y la respuesta de emergencia nacional, habría habido 744.000 casos adicionales confirmados de COVID-19 fuera de Wuhan.

Poco después del brote del virus en Wuhan, más de 40.000 trabajadores médicos adicionales llegaron a la ciudad, y el equipo de protección, las pruebas, los ventiladores y otros suministros se precipitaron. En sólo dos meses, la situación de la epidemia en Wuhan estaba básicamente bajo control’, dijo la Dra. Li Lanjuan, que estaba en el terreno en ese momento.

Al 1 de febrero, el gobierno producía 773.000 kits de prueba al día; al 25 de febrero, producía 1,7 millones de kits al día; y al 31 de marzo, se producían 4,26 millones de kits de prueba al día.

Hasta el 9 de febrero, las autoridades sanitarias habían inspeccionado 4,2 millones de hogares (10,59 millones de personas) en Wuhan, es decir, el 99% de la población.

El senador de Florida Marco Rubio acusó a la OMS de «servilismo al Partido Comunista Chino» y escribió que Estados Unidos abrirá «investigaciones sobre la inaceptable lentitud de la OMS en la toma de decisiones sobre la declaración de una pandemia mundial y sobre cómo China ha comprometido la integridad de la OMS». Sin embargo, el plazo para la declaración de la OMS (un mes y medio) es similar, e incluso más rápido, en 2020 que en 2009 cuando se detectó el primer caso conocido de H1N1 en California el 15 de abril (la OMS declaró una pandemia mundial dos meses después).

LENIN: EN EL 150 AÑOS DE SU NACIMIENTO


miércoles, 29 de abril de 2020

Estudié los textos de Lenin de manera intensiva en el periodo 1975-1980. En los tres últimos años de ese periodo estudié sus obras completas, que me proporcionaron una visión más compleja y rica del pensamiento leninista respecto a la que me proporcionaron los tres tomos de sus obras escogidas de la Editorial Progreso, textos fundamentalmente centrados en la lucha de clases. (Por supuesto que no estudié todos los artículos de los 42 tomos que constituyen las obras completas de Lenin). Desde aquel entonces estudio de manera periódica algunos textos que en mi educación teórica han sido decisivos: Los textos dedicados al análisis de las formas mercantiles y de la creación del mercado interior capitalista así como los textos dedicados al contenido económico de la ideología de las distintas clases de Rusia de aquel entonces, donde Lenin demuestra tener un gran dominio de El Capital de Karl Marx; los textos dedicados a la Nueva Economía Política (NEP), claves para entender la transición económica entre capitalismo y socialismo; los textos dedicados al análisis del socialismo utópico y reaccionario, en especial su texto Dos utopías y todos los artículos dedicados a la crítica de los eseristas; los textos dedicados al análisis de los partidos políticos rusos en la etapa parlamentaria; los textos dedicados al pensamiento dialéctico, en especial Escuela y Aparato; y los textos dedicados a la filosofía, en especial sus Cuadernos Filosóficos, donde Lenin demuestra un sentido práctico en la lectura de los textos de Hegel prodigioso.

¿Cuál fue la primera gran aportación de Lenin a la historia universal? Haber creado al frente del PCUS el primer estado socialista de mundo. No se trata de que Lenin hiciera realidad el pensamiento socialista de Marx, puesto que el 95 por ciento del pensamiento de Marx está dedicado a la crítica de la Economía Política, sino que bajo su dirección e iniciativa se dio un enorme salto en la historia universal: por primera vez la realidad del socialismo se convirtió en un problema práctico y un problema teórico. Sin este salto histórico hubiera sido impensable la otra gran revolución socialista del siglo XX: la revolución popular de China dirigida por Mao Zedong. Al margen de que el socialismo soviético no fuera democrático o que China tuviera que dar pasos atrás en su camino hacia el socialismo, lo cierto es que tanto una experiencia como la otra  son los dos grandes hitos de la historia universal del siglo XX. Y la Rusia actual, su poderío económico, no es posible explicarla sin las conquistas en el desarrollo de las fuerzas productivas y en el desarrollo de las ciencias debidas al régimen soviético.  

¿Cuál fue la segunda gran aportación de Lenin a la historia universal? La creación de los partidos comunistas. Nunca como hasta ese entonces la subjetividad, condición básica para que haya una revolución socialista, había logrado el nivel de organización y nivel teórico que se obtuvo gracias a la iniciativa e inteligencia de Lenin. Los poderosos partidos comunistas, después de la revolución bolchevique, se extendieron por toda la faz de la tierra. Y los antiguos partidos comunistas como los actuales partidos de la izquierda radical deben a Lenin su ser político y su núcleo ideológico. El nivel teórico alcanzado por el partido bolchevique no fue solo obra de Lenin, sino de todos cuadros dirigentes de ese partido. También del alto  nivel teórico  de los ideólogos de las clases dirigentes y de las clase de los campesinos de la Rusia de aquel entonces. Lenin creció teóricamente en lucha con los ideólogos de las otras clases y partidos rusos de su época e hizo suyas muchas de sus categorías. Un problema práctico puede ser teóricamente mal planteado y en consecuencia las soluciones no son las acertadas. Pero debemos al otro, al opositor ideológico,  el planteamiento del problema y la solución errónea. Y, por lo tanto, debemos reconocer en el otro su contribución en el desarrollo de la ciencia en cuestión, sea psicología, sociología o economía.

¿Cuál fue la tercera gran aportación de Lenin a la historia universal? La estrategia y táctica para la revolución socialista. Lenin fue el que planteó que para los países con escaso desarrollo capitalista la revolución socialista se debía dividir en dos etapas: la etapa democrática revolucionaria y la etapa propiamente socialista. Por la forma hablamos de etapa democrática revolucionaria, mientras que por el contenido hablamos de etapa democrática burguesa.  Mao Zedong aprendió esa lección y pudo dirigir a los campesinos chinos bajo la dirección del Partido Comunista de China hacia el éxito de una de las  revoluciones sociales más grandes de la historia universal en términos de masa social y extensión geográfica. La Nueva Economía Política  ideada por Lenin en 1921 es un ejemplo de cómo la revolución socialista todavía  tenía que realizar tareas que históricamente correspondía a la burguesía y que la contradicción entre la etapa democrática revolucionaria y la etapa propiamente socialista seguía viva y seguía siendo necesaria. Las reformas económicas chinas iniciada por Deng Xiaoping en 1978 demostró y confirmó igualmente que esa contradicción seguía siendo el motor del progreso social. Y en todos los países de economías mixtas la contradicción sigue siendo la misma: la existente entre las necesarias conquistas democráticas revolucionarias burguesas y las necesarias conquistas socialistas.

En el plano teórico Lenin tenía un nivel que no ha tenido ni tiene ningún dirigente político mundial. Su formación teórica era extremadamente rica y compleja, su sentido práctico era inigualable, y su capacidad para analizar los mínimos cambios en la realidad y en consecuencia cambiar la táctica a seguir no tiene parangón. Lenin escribía con una fluidez y una claridad que ya quisiera para sí cualquier teórico en ciencias sociales y políticas. Lenin además analizaba al detalle las ideas de sus contrincantes ideológicos, era muy conceptual, y todo lo razonaba y lo argumentaba.  Era profundamente dialéctico, su pensamiento no cesaba de cambiar y no dejaba de aportar nuevas idas. No era dogmático. Jamás quedaba atado a ideas fijas.

Desgraciadamente la caída de la URSS oscureció y manchó su nombre como nunca ha pasado con un líder histórico de su talla.

(He intentado ser muy sintético para evitar que el lector se pierda en los detalles.  Creo que los historiadores, ideólogos, teóricos marxistas y especialistas en ciencias políticas tienen mucho trabajo que hacer para  definir el sobresaliente papel de Vladimir Ilích Ulianov en la historia universal).

–El trabajo que hoy he entregado a los lectores lo he hecho sin tener frescas las ideas de Lenin, su modo de analizar y su modo de contrarrestar los argumentos ajenos con los suyos propios. Por eso carece del vigor y detalles que merece una personalidad tan grandiosa como Lenin. No obstante, he tomado entre mis manos el tomo I de sus obras completas. A continuación les detallo las ideas motoras que en su momento encontré en ese tomo y que suelo anotar en la primera hoja en blanco de dicho tomo: Método subjetivo en sociología, Psicología científica, La contradicción básica del capitalista, Lenguaje y Pensamiento, Necesidad histórica e individuo, La gran pregunta bajo el punto de vista práctico, Dialéctica y realidad, Objetivismo y materialismo, Concepto de pequeño burgués, Papel progresista de la burguesía, Individuo y grupo social, Mercado y cálculo social, y Método subjetivista en sociología. El lector podrá observar la riqueza y variedad de contenido de los textos de Lenin. Y solo les hablo de un tomo de sus obras completas y solo de las categorías que yo he cosechado. Sin duda que hay muchas más categorías motoras más que cosechar en ese tomo. Las llamo categorías motoras porque suelo utilizarlas como puntos de partidas para desarrollar constructos teóricos–.

–No quiero despedirme sin transcribirles una cita contenida en uno de los textos de ese tomo I titulado El contenido económico del populismo, donde Lenin demuestra su gran capacidad analítica y su gran capacidad para detectar errores teóricos que para el lector medio pasan desapercibidos: “Naturalmente –continúa el ideólogo de este pequeño burgués–, los hombres siempre trataron de influir de un modo u otro en el curso de los acontecimientos”. Y ante esta idea Lenin responde de este modo: “El “curso de los acontecimientos” consiste precisamente en las acciones e influencias de los hombres, y en nada más, de modo que nuevamente vemos aquí una frase huera”.

¿En qué consiste el error de Mijailovski, autor de la idea que critica Lenin? En que pone en un lado a los hombres separados del curso de los acontecimientos, y en el otro lado, el curso de los acontecimientos separados de los hombres. Pura metafísica. De ahí la réplica de Lenin: el curso de los acontecimientos consiste en las acciones e influencias de los hombres. Esto es solo un ejemplo de las habilidades teóricas de Lenin y de las cuales sus 42 tomos de sus obras completas están repletos. De ahí que piense que solo en el plano teórico a Lenin no se la ha hecho la debida justicia. Aunque sé que hay muchos leninistas de corazón y de voluntad que no dejan de gritar a los cuatro vientos que son más leninistas que nadie, también sé igualmente que hay pocos leninistas que conozcan de forma relativamente completa su rico y variado pensamiento. Así que en este ámbito todavía queda mucho por hacer. Sé igualmente que hay muchos leninistas que me catalogan de reformista y socialdemócrata. Pero lo cierto es que yo me considero en el plano teórico un leninista de pura cepa. Tal vez yo tampoco le he dado el reconocimiento que merece y no he sido lo agradecido que debiera por su influencia en la conformación de mi conciencia teórica–.



martes, 28 de abril de 2020

CHINA Y RUSIA, AHORA O NUNCA


27/04/2020

Mucho se habla y escribe ahora sobre el surgimiento indetenible de un nuevo orden multipolar y pluricéntrico, el cual vería al poder mundial redistribuido en grandes áreas de influencia que representarían tres polos comandados por EEUU, China y Rusia; cada polo incluiría una serie de potencias regionales y locales en alianza con las superpotencias, por lo que en lugar de tres centros geopolíticos tendríamos una pluralidad de centros en cada área. Ahora bien, los Estados Unidos no están muy felices con esa perspectiva por lo que están haciendo lo que consideren necesario para evitarlo o retrasarlo, o al menos quedarse con la mayor porción y una ventaja significativa en el nuevo orden mundial, no importa si para ello deba violar abierta y descaradamente todos los principios, valores y derechos humanos, o la soberanía y la libre autodeterminación de los pueblos del mundo.

La política exterior de los Estados Unidos bajo la administración Trump (que internamente vive lo que algunos llaman ya una guerra civil fría)  asume un carácter ofensivo y agresivo que ya no se preocupa por disimular su verdadera naturaleza imperial, ya no disfraza su relación con sus socios del occidente colectivo y el norte global como alianzas, simplemente les deja claro que son sus vasallos y deben obedecer, seguirlo y callar, aún a costo de su propia seguridad y bienestar, una realidad que está abofeteando a la orgullosa Europa en su aristocrático rostro; al mismo tiempo rompe con cualquier atadura legal del derecho internacional que pueda limitar en sus propósitos, así abandona la UNESCO, rompe unilateralmente con el pacto nuclear con Irán y los 5 + 1, se retira de los tratados de regulación de la armas nucleares como el INF y crea las condiciones para romper el Start-III el próximo año, sanciona a la CPI y retira su contribución a la OMS en medio de la pandemia, acusándola además de complicidad complaciente con China, responsable de todo según la tesis imperial.

En el terreno propiamente geopolítico y militar, así como deja claro el papel de los aliados, también establece quienes sus rivales y enemigos, demonizados por todas las razones posibles que el discurso oficial pueda argumentar o simplemente inventar, y además por todas las que la maquinaria cultural hollywoodense ha venido construyendo en el imaginario colectivo de occidente en forma de la liga del mal; acusaciones de terrorismo (siendo sus principales promotores y financistas históricos), o de narcotráfico (aun cuando es el principal consumidor y protector de los principales productores que son sus socios estratégicos); incluso supuestos reclamos de libertad de navegación en el mar de China, el golfo pérsico, el mar negro o el ártico sirven para justificar su presencia militar extraterritorial en aguas y cielos ajenos. Sanciones unilaterales e ilegales, leyes extraterritoriales que sustentan la competencia desleal en el comercio de bienes y servicios, e incluso de armas; medidas de máxima presión dicen ellos, que lejos de flexibilizarse en tiempos de coronavirus se incrementan y agudizan aun en contra del clamor mundial por solidaridad.

Ante la arremetida imperial el mundo mira expectante las reacciones de los llamados nuevos polos de poder, es decir, tanto a la Rusia Reemergente como a la China creciente e indetenible, la razón es muy sencilla, y es que siendo honestos son los únicos estados con el poder disuasivo suficiente para desafiar a los EEUU, otras potencias regionales y algunas naciones dignas y soberanas  pueden plantear una seria resistencia a la agresión imperial, e incluso pasarle una alta factura, pero únicamente rusos y chinos pueden intimidar al gigante con el único argumento que este parece entender: La Fuerza. Al respecto, mientras los EEUU asumen una estrategia a lo Mike Tyson, sabiéndose dueños de una ventaja de tamaño, peso y gran pegada, va hacia adelante a aplastar a su rival, sin compasión, espera incluso ganar antes de entrar al rin, sembrando el miedo en su contendor para luego derrotarlo y humillarlo llevándolo a lona, sin descartar la posibilidad de arrancarle algún pedazo de oreja; Rusia en cambio es como el boxeador experimentado y técnico, cuenta con la experiencia y la sabiduría de una historia de lucha y defensa permanente por su supervivencia, sabe que ya no tiene la misma mano de piedra de antes, pero se mueve con elegancia, esquivando los golpes y marcando puntos importantes, recibe golpes pero los asimila, lo más importante es que no se amilana ante la diferencia de tamaño y poder, parece frío, es sereno y firme, no deja ofensas sin respuesta y se gana el respeto de los espectadores; por su parte China me recuerda un poco a Rocky, aún no es el favorito pero es muy fuerte y cada vez se fortalece más, tiene una extraordinaria capacidad de resistencia, tal vez le falta experiencia y técnica boxística, pero es paciente y observador, recibe unos golpes y los asimila, devuelve algunos, bloquea otros, es prudente, quizás demasiado, aun así espera su momento Rocky, ese en el que dará el golpe decisivo que lo convierta en el indiscutible ganador a pesar de que aparentemente puede estar perdiendo en las papeletas.

Creo que Tyson, digo Estados Unidos está convencido de poder vencer a sus retadores uno por uno, por esa razón es que su mayor pesadilla se traduce en una alianza real y completa Ruso/China, no sólo política y económica sino también militar, ahora bien ¿qué tan posibles es esto?, ¿acaso no existe ya?, ¿qué favorece y qué obstruye esa posibilidad? Para comenzar debemos decir que Rusia y China hasta hora comparten algunos objetivos geopolíticos comunes como la necesidad del fin del orden unipolar estadounidense y la obligación de defenderse de un enemigo común, eso los hace coincidir en sus posiciones en el CSNU, en los BRICS y otros organismos multilaterales, así como hacer causa común en algunos aspectos de la política exterior, sin olvidar los lazos económicos y energéticos; no obstante, coincidir en el lugar de destino no significa compartir el camino y caminar juntos lado a lado; es decir que no, una alianza como tal aún no existe entre ambas potencias. Las razones que hasta ahora lo han impedido son en primer lugar las distintas realidades de las que cada uno parte y las diferentes estrategias adoptadas por cada quien, amén de sus particulares cosmovisiones, culturas, tradiciones y características de sus sistemas políticos y económicos; incluso la historia y la geografía juegan un papel aquí, por cuanto siendo vecinos hay algunos diferendos por resolver, e incluso han ocurrido conflictos armados y relaciones tensas en el pasado en diferentes momentos de la historia contemporánea. Finalmente, ninguno aceptaría una alianza en los términos de la OTAN, por ejemplo, es decir que, por orgullo nacional ni Rusia, ni China aceptaría ser el socio menor del otro, con todas las implicaciones del caso.

Planteado este escenario, la arremetida imperial y la pandemia han lanzado un desafío de proporciones globales que las potencias emergentes y reemergentes no pueden eludir, si este reto los encuentra divididos, y EEUU cuenta con eso, es probable que un imperio que declina obtenga un triunfo que le permita extender su hegemonía por más tiempo, o al menos asegurarse que en un orden multipolar, continúe conservando el indiscutible título de número uno mundial. La apuesta de Estados Unidos (no sólo de Trump y su administración) ya está sobre el tablero: La feroz y multifactorial guerra desatada contra China desde múltiples frentes, oficial, civil, legal, seguida fielmente por los socios europeos y sionistas, para responsabilizar y hacer pagar a los chinos por la pandemia y sus consecuencias globales, a través de sanciones, suspensión del pago de la enorme deuda de EEUU con China, e incluso el pago de indemnizaciones estratosféricas al occidente colectivo; sumemos el apoyo descarado a Taiwán y a la subversión de Hong Kong, así como los reclamos de Vietnam y otros países del mar de China, la presencia constante de barcos de guerra y aviones militares en las aguas disputadas, todas estas líneas rojas para los chinos.

Con los Rusos, la OTAN se empeña en estrechar el bucle de la anaconda para estrangular las fronteras del oso ruso, estrategia que implica la constante presencia armada en el mar negro y báltico, los reclamos de libertad de navegación en la ruta ártica, el apoyo abierto con recursos y equipos a Ucrania en el Dombas y a Japón en las islas Kuriles, la intención de prolongar indefinidamente el conflicto sirio, la aplicación de la ley extraterritorial para contrarrestar enemigos a cualquier país que pretenda comprar armas rusas y la descarada campaña desatada contra los gasoductos Nord Stream II y Turkish Stream que llevan el gas a Europa; al igual que las consabidas acusaciones contra Rusia por Crimea, Skripal, injerencia electoral en EEUU y un montón de cosas más que alimentan la rusofobía en la sociedad estadounidense y europea, tan necesaria para mantener el miedo que justifique las acciones económicas y militares contra el pueblo ruso.

Adicionalmente las campañas contra Irán y Venezuela, sólo retrasadas por la pandemia y sus terribles efectos sobre la sociedad y las fuerzas armadas estadounidenses, constituyen un desafío directo a los intereses de Rusia y China en el Oeste de Asia y en América Latina; el caso venezolano alcanza unas dimensiones que aun algunos no alcanzan a ver: Perdido de facto el Brasil como aliado geopolítico del BRICS, atraído este a la esfera política y militar de EEUU, renunciando a su oportunidad histórica de convertirse en la potencia emergente del sur y a un lugar protagónico en el escenario global, a rusos y chinos sólo les queda un enclave para mantener una presencia importante en suelo americano, y ese enclave es Venezuela; de esta forma la agresión contra los venezolanos no sólo es para apropiarse de sus enormes riquezas a través de la imposición de un gobierno títere como en Brasil, Ecuador y Bolivia, sino que de hecho persigue como objetivo global dar una dura lección a sus rivales geopolíticos y demostrarle al mundo que Latino américa seguirá siendo su patio trasero y su hacienda, mina y pozo particular de uso exclusivo.

La realidad hasta ahora expuesta justifica el título de este artículo, Rusia y China están frente a una decisión histórica con implicaciones globales; deben decidir qué hacer ante el desafío imperial vigente; por un lado pueden seguir cada uno con su estrategia particular y asumir la confrontación en solitario, u optar por el control de perdidas cediendo ante las pretensiones estadounidenses para evitar la amenaza de un conflicto armado de consecuencias inasumibles; por otra parte está la opción de hacer una alianza real y completa, no sólo para confrontar el desafío sino para salir victoriosos sin necesidad de llegar a las armas, lo cual nadie en el mundo desea; por esta razón es ahora o nunca, es necesario sentarse y llegar a acuerdos, ceder en algunos puntos específicos en las diferentes aspiraciones llegando a lugar intermedio que satisfaga a ambas partes; se requiere reconocer las fortalezas y debilidades de cada uno que pueden ser complementadas por la fortalezas y debilidades del otro alcanzando un nivel de fortaleza que disuada al imperio y lo obligue a ceder en la mayoría de sus ambiciones.

Una alianza política y económica de Rusia y China, por ejemplo entre el potencial energético ruso y la enorme capacidad industrial china tendría alcances que le quitaría el sueño a Estados Unidos, pero lo que realmente le causaría pesadillas sería una alianza militar real Rusia/China; todos los expertos militares estadounidenses en publicaciones especializadas estadounidenses coinciden en que sería imposible ganar una guerra contra esta alianza, tal cual lo demuestran todos los juegos de guerra y simulaciones realizadas por ellos; es decir que la alianza militar puede disuadir efectivamente al imperio, impidiendo al mismo tiempo la prolongación de su hegemonía unipolar y una guerra de proporciones globales.

Pongamos sólo algunos ejemplos del alcance militar de la alianza: Rusia heredó la flota soviética que en su mayoría ha envejecido y está desactualizada, siendo hasta hora imposible sustituir los grandes navíos oceánicos (Destructores, Cruceros, Porta helicópteros y Porta aviones), aun así los rusos conservan una ventaja considerable en tecnología de misiles crucero de despliegue naval de largo alcance y altísima velocidad contra objetivos terrestres y marítimos, el problema es que sus barcos más nuevos no son lo suficientemente grandes y sus barcos más grandes no son para nada nuevos; por su parte China tiene una gigantesca industria naval militar que produce grandes barcos de guerra oceánicos a una velocidad mayor que la de los propios EEUU, los misiles de esos barcos son buenos y temibles, pero aún son menos rápidos y con menor alcance que sus contrapartes rusas; siendo metafóricos es como decir que Rusia tiene las mejores balas pero pocas y pequeñas pistolas, mientras China tiene las pistolas grandes y numerosas con buenas municiones, pero no necesariamente las mejores; un acuerdo de construcción naval conjunto que permitiera a ambas potencias disponer de grandes barcos chinos armados con los mejores misiles anti arreos y anti buque rusos sería aterrador para EEUU; concretamente: Un Destructor/Crucero tipo 055 de 13 mil  toneladas de desplazamiento, con sus 112 celdas de lanzamiento vertical armadas con misiles anti aéreo  navales S-400, y de crucero Caliber (2.500 Km de alcance a tierra), anti buque Ónix (velocidad mach 3 y 600 Km de alcance) y los hipersónicos Circón (velocidad mach 9 y 1000 Km de alcance), se convertiría automáticamente en la nave de guerra más poderosa del planeta; únicamente este acuerdo ya plantea el escenario de pesadilla para Estados Unidos, y eso sin mencionar lo que se pueda hacer con las fuerzas áreas, terrestres y misilísticas.

Rusia, China y las potencias regionales emergentes están ante una disyuntiva histórica, planteada por el doble desafío de la arremetida imperial y la pandemia del Covid-19, bien pueden optar por continuar con estrategias individuales, para alegría de los estadounidenses, o por el contrario buscar el dialogo y la traducción necesaria para coordinar esfuerzos, crear vínculos y alianzas que respetando la soberanía y la libre determinación de los pueblos, permitan hacer un frente común contra la pretensión de quienes se asumen como los amos del planeta de continuar reproduciendo un modelo imperial explotador que atenta contra la naturaleza, la humanidad y la vida como un todo. Finalmente, también los pueblos del mundo y del sur global debemos aprovechar las lecciones de la pandemia para hacer un verdadero cambio cultural, por cuanto como bien decía Silvio Rodríguez hace algunos días en una entrevista con el hermano José Negrón “Los complejos de superioridad y desmanes de algunos países son parte de una naturaleza, de una cultura. Nada de eso se va a abolir por decreto, porque no sólo creen en ello quienes mandan, también están convencidos muchos de los que son mandados”.

Oswaldo Espinoza
Pltgo. MSc.
Docente UBV.
Investigador CEPEC-UBV.
Investigador Colaborador CIM




¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DEL “NUEVO ORDEN”?


27/04/2020


¿Usurpación semántica para derrotarnos con nuestras propias banderas?



Transformar al mundo es una consigna de los pueblos. Está en disputa (renovada) la hegemonía semántica sobre la idea de “Nuevo Orden”. No es la primera vez que una “crisis” internacional produce el antojo de esconder la basura, generada por la opresión, bajo la alfombra de lo “Nuevo”. Como si fuese un conjuro para saltar, sin solución de continuidad, de una estadio económico-político-social a “otro” idéntico pero desmemoriado∫. Aunque la vida no se comporte así. Un personaje de teleserie dijo: “el pasado nunca se queda donde lo dejas”.


Por ejemplo, las viejas manías reformistas, pertinaces e irritantes, pretenden anestesiarnos con una invocación “reloaded” hacia un “Nuevo Orden”. Añejo truco desvencijado que sólo tiene seguidores a sueldo o desprevenidos. Si los poderes fácticos hablan de otro “Nuevo Orden” hay que fijarles una agenda de mínima y de máxima, con los pies bien puestos sobre a realidad, objetiva y subjetiva, vigentes. Ya basta de “buenos propósitos” efímeros. Lo único Nuevo es el Socialismo; la comunidad organizada, por ella misma para poner como interés social supremo la vida buena, el buen vivir, inclusivo y diverso, en sociedades igualitarias. Lo único nuevo es la emancipación de los oprimidos, asumiendo su papel como dirección transformadora. Nada hay nuevo en el capitalismo, incubadora repetitiva de desorden y anarquía.


Avejentado el modelo económico que tiene al 1% de la población como poseedor del 99% de las riquezas mundiales… lo “nuevo” será crear un sistema riguroso de distribución equitativa, por ejemplo. Distribución nueva: a cada cual, según sus necesidades, de cada cual según sus capacidades. Avejentado el modelo de valores, que impone respeto y pleitesía al aparato jurídico dominante, donde la ley pesa como maldición contra los pobres y la corrupción inclina la balanza de la “justicia” siempre hacia la impunidad de los adinerados… lo nuevo exigiría un modelo de Justicia Social capaz de impedir la apropiación de las riquezas en unas cuantas manos y eso implica las riquezas naturales, comunicacionales, artísticas, científicas, éticas… lo nuevo sería salir derrotar al capital. Y así con la educación, la salud, la ciencia… No es la pandemia lo que acelera en “Nuevo Orden”, tampoco es una liturgia.


Decir “avejentado” aquí, no implica amor por el novedosísimo. Tampoco es emboscada para echar a la basura la experiencia y mucho menos la historia que siempre debe ser analizada críticamente. Implica enfatizar el peso de una injusticia cometida contra la humanidad, en un plazo específico, y que hoy sólo tiende a empeorar los daños contra el planeta y contra la especie humana. Un modelo económico e ideológico que sólo hace felices a unos cuantos privilegiados y a algunos subalternos con el cerebro lavado. El capitalismo envejeció y hoy es un catálogo macabro de inmoralidades y peligros del que urge salir en consenso, con un plan superador. Sin amos, sin patrones, sin clases sociales, sin humillaciones ni desprecios. Nuevo, radicalmente…desde las raíces, pues.


Invocar una “Nuevo Orden”, así nomás con “buena voluntad”, además de ilusionista resulta sospechoso. Es necesaria una definición dialéctica del “Nuevo Orden” basada en un trabajo minucioso sobre los núcleos mismos de las contradicciones que hicieron posible al capitalismo. Lo “nuevo” está anidado en las luchas emancipadoras de los pueblos, está en cada una de las contiendas que disputan su emancipación -en condiciones asimétricas- pero que crecen dinámicamente desde el seno mismo del aparato de dominación. En ese campo de lucha está el debate capital-trabajo y de ahí hay que entender cómo ascender hacia lo “nuevo”. El “Nuevo Orden”, que no pude ser otra cosa que la aniquilación definitiva de la explotación, exige la reivindicación del trabajo como fuente suprema de la riqueza y la revaloración histórica de la producción de la riqueza, politizándola hasta en las tareas de su distribución democrática, justa e irrestricta.


Ese “Nuevo Orden” no puede ser un repique de cencerros para regresarnos al “buen camino” de la mansedumbre. No importa que tan suculentas sean las mesas servidas con más de la misma nadería. No nos prestemos a ese juego. Tengan el apellido que tengan. La situación mundial es inobjetablemente difícil y no hay lugar para más payasadas mesiánicas ni ilusionistas. Hay que discutir el “Nuevo Orden” en clave de transformación profunda del mundo y con el ánimo más decidido a derrotar las viejas manías del engaño y todos los resquicios fabricados por el reformismo. Eso incluye a los trepadores, a los oportunistas y a los que medran siempre para agitar las banderas ajenas. La nausea misma. Ya se escuchan las alharacas en los tugurios de los prestidigitadores burgueses como Mr. Kissinger.


Es inútil esperar el “Nuevo Orden” como caído del cielo. Y eso no implica despreciar los aportes paridos con las mejores metas. El “Orden” que la humanidad reclama, lo impondrán los trabajadores con las fuerzas y los tiempos que logren ir ganándole a las condiciones concretas, pero con su agenda propia. Sin espejismos ni retóricas especializadas en idealizar soluciones o en fabricar conjuros mágicos. Transformar al Mundo es una bandera proletaria que sintetiza, en su riqueza semántica, la fuerza de la organización y la consciencia de clase. No es un “buen propósito” para decorar discursos ni una estratagema para anestesiar la rabia producida por la esclavitud. Transformar al mundo debe ser un programa humanista, minucioso e inclusivo, fincado en la convergencia de las ciencias, la ética y la moral de la lucha de los pueblos a lo largo de su historia, o será nada. No vamos a permitir que ahora, los mismos viejos artífices de las peores desgracias planetarias, resulten ser adalides de lo “Nuevo”, mientras ganan tiempo para reordenar el desastre producido por ellos mismos y se las ingenian para que nosotros paguemos, una vez más, los platos rotos de la pachanga burguesa. Ellos olfatean el hartazgo de los pueblos y necesitan tiempo para reordenarse. Cueste lo que cueste. A su espejismo le llaman “Nuevo Orden”. Ahí tenemos un escenario crucial para la Batalla de las Ideas, ascendiendo a la Praxis. 

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Director del Instituto de Cultura y Comunicación
y Centro Sean MacBride
Universidad Nacional de Lanús


DESPUÉS DEL CORONAVIRUS, ¿QUÉ VIENE PARA AMÉRICA LATINA?


28/04/2020

El 26 de febrero de este año se conoció el primer caso de covid-19 en América Latina y el Caribe. Fue en Brasil y dos días después se confirmó otro caso en México. Para ese entonces, todavía los latinoamericanos veíamos lo del coronavirus como algo lejano y casi exótico. Las imágenes apocalípticas que nos llegaban de China, con la ciudad de Wuhan y la provincia de Hubei totalmente cerradas, si bien nos sorprendían apenas nos preocupaban. Luego presenciamos las medidas drásticas en Europa que iban del cierre de ciudades a países enteros. Así, llegamos a marzo donde ya se multiplicaban los contagios y se informaba de las primeras muertes a causa de la pandemia en nuestros países. A partir de ahí, también entramos en cuarentenas y se instaló el estado de alarma y miedo colectivo. Nos convertimos en lo mismo que la lejana Wuhan.

Mientras se escriben estas líneas, en América Latina y el Caribe, según datos oficiales, hay unos 118 mil contagios confirmados. No obstante, señalan expertos en epidemiología y estadísticas, que deben ser por lo menos el doble los casos reales. Sucede lo mismo con las muertes que, de acuerdo a cifras también oficiales, vamos por poco más de 6,600. Sin embargo, para efectos de este análisis, queremos colocar la discusión en cuál podría ser la traducción de esta coyuntura para nuestra región debido a sus problemas históricos de desigualdad y subordinación a factores geopolíticos externos. Sostenemos, en ese marco, que pasaremos de una emergencia sanitaria a una profunda crisis económica y social con sus consecuentes secuelas políticas y culturales. Analicemos.  

De la emergencia sanitaria a la crisis económica y social

Como vimos, la covid-19 va dejando miles de muertos en la región. Lo cual, no obstante, si contrastamos con otras regiones del mundo como Europa y Estados Unidos vemos que en nuestros países el virus, por el momento, ha tenido un impacto en muertes y contagios significativamente menor. Actualmente, en Europa van por casi 95 mil muertos; con países como España, Francia e Italia que ya superaron el umbral de los 20 mil fallecidos cada uno[i]. A su vez, Estados Unidos registra sobre 56 mil muertos y poco más de un millón de contagios oficiales. En Europa el primer contagio se registró el 25 de enero y en suelo estadounidense se estima que tuvo lugar a mediados de enero en la ciudad de Seattle[ii]. Es decir, en ambas regiones la pandemia llegó hace alrededor de 90 días. En América Latina y el Caribe el virus tiene unos 31 días menos. Europa, con 741 millones de habitantes, registra en promedio ocho veces más fallecidos que la región latinoamericana y caribeña que a su vez tiene algo más de 629 millones de habitantes. Estados Unidos, con una población de 329 millones, registra cuatro veces más decesos. Aun considerando que estamos rezagados en unos 31 días respecto a ambas zonas del mundo, y que nuestras cifras oficiales están lejos de la realidad, en nuestra región el impacto de la pandemia ha sido mucho menor. Si bien es difícil proyectar qué pasará en las siguientes semanas, dado el conjunto de factores que en este virus todavía desconocido influyen en los distintos escenarios.

Ahora bien, en ciudades como Guayaquil en Ecuador, emblema mundial del desastre de la covid-19, las imágenes y testimonios parecen propios de una película de terror. Muertos en las calles y familias que pasaron hasta seis días con cadáveres en sus casas porque las autoridades eran incapaces de recogerlos ante la avalancha de fallecimientos. En esta ciudad ecuatoriana, no obstante, más que el virus en sí, sostenemos que dicha debacle se debe a un modelo de sociedad que en efecto es el principal responsable de esas muertes. Una combinación de desigualdad y décadas de neoliberalismo instalado, tanto como modelo de gestión económica como lógica-sentido común, ha dejado a los pobres de guayaquileños a la deriva frente a una emergencia sanitaria de estas características. El neoliberalismo ecuatoriano, exacerbado por el mediocre y siniestro Lenin Moreno, que traicionó el proyecto político que lo llevó al poder para lanzarse en brazos de lo más rancio y decadente de la derecha local, dejó al país -y sobre todo a Guayaquil- a expensas de intereses de élites que nunca en la historia se han preocupado por los de abajo. Asimismo, cabe señalar que en Guayaquil fueron personas de su clasista y racista clase media alta las que importaron el virus luego de viajes a Europa. Y que, haciendo gala de una absoluta negligencia y desprecio por la vida de los humildes, lo transmitieron a los que limpiaban y cocinaban en sus mansiones. Que no son otros que esos “nadie” que murieron por miles en las calles[iii] y que todavía no se sabe dónde están muchos de sus cadáveres. Guayaquil, por tanto, constituye un paradigma de lo que esta pandemia puede causar en nuestras sociedades desiguales e inscritas en lógicas que han debilitado lo público en aras del ideal neoliberal del “progreso” y el “crecimiento”.    

América Latina enfrenta una amenaza que probablemente sea muchísimo más destructiva que el virus en sí. Estamos hablando de la crisis económica y social que dejará instalada el coronavirus en nuestros países. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su informe sobre los efectos de la covid-19 en las economías regionales, el PIB latinoamericano caerá alrededor de 5.3% este año[iv]. Para conocer de otra caída tan estrepitosa del producto regional, hay que remontarse a 1930 donde en el marco de la Gran Depresión cayó 5%. Es decir, es un derrumbe económico histórico y casi sin precedentes. Lo que, sin dudas, acarreará pobreza, desempleo y sufrimiento sobre todo en los mayoritarios sectores de clase media baja y pobres. En ese sentido, la CEPAL alerta que la covid-19 dejaría 29 millones de latinoamericanos en la pobreza y otros 17,7 millones desempleados; aumentos considerables respecto a cifras actuales en ambos rubros: del 4,4% y 3,4% respectivamente[v]. Factores como la reducción de los precios y de la demanda externa de los productos de exportación de nuestras economías a China, Europa y Estados Unidos, así como la fuga de capitales sin regulación y la desinstitucionalización de nuestras sociedades, explican en gran medida aquello.    

Tras la pandemia nos espera una región con mucho más pobres y desempleados, así como la generalización de empleos precarios e informales. Esto es, un continente cuyas condiciones estructurales de exclusión y precariedad se verán ostensiblemente fortalecidas. Con lo cual, los avances que dimos, sobre todo en la década de mayoría de gobiernos progresistas entre 1998 a 2013, en términos de reducción de pobreza y ampliación de servicios públicos de calidad enfocados en las poblaciones vulnerables, retrocederán considerablemente. Así, la covid-19, en este continente que es el más desigual del planeta, recrudecerá dicha iniquidad con sus nefastas secuelas para los más humildes. Debemos esperar, a partir de la pandemia, una profundización de problemáticas como desnutrición infantil, 0indigencia y criminalidad; las cuales se asocian directamente con pobreza y exclusión. De ahí nuestro enunciado de que, si bien la covid-19 dejará muchos muertos lo que siempre es muy lamentable, su impacto más brutal radicará en las condiciones de debacle económica y social que instalará.

Ausencia de liderazgos adecuados en la región  

El contexto político-ideológico en que la covid-19 encontró nuestra región peor no podía ser. Cuando miramos los líderes que encabezan la mayoría de gobiernos latinoamericanos nos encontramos con personajes del nivel de Duque en Colombia, Piñera en Chile, Moreno en Ecuador, Añez en Bolivia, Lacalle Pou en Uruguay y el psicópata Bolsonaro en Brasil. Una constelación de neoliberales mediocres e ideológicamente subordinados a lo peor de la clase dirigente estadounidense que encarnan Trump y sus halcones neoconservadores. En nuestro análisis publicado en enero pasado (aquí el enlace:https://www.alainet.org/es/articulo/204280) reflexionábamos sobre las bases ideológicas de estas derechas que actualmente gobiernan la amplia mayoría de países regionales. Son unas derechas que, a diferencia de los conservadores anteriores al periodo progresista de 1998-2003, decidieron abandonar el juego democrático formal para optar por la persecución y anulación judicial de líderes de izquierda. El lawfare regional, que implica una articulación manejada desde intereses instalados en Washington, mediante el cual muchos de estos personajes llegaron al poder, así como esos discursos beligerantes en claves de guerra fría donde todo lo de izquierda es “malo” porque sí, constituyen los cimientos sobre los que se sostiene esta mayoría conservadora.

A su vez, detrás están los intereses de las élites financieras y vejas oligarquías latinoamericanas que, ante todo, apuestan por evitar a cualquier costo el regreso de opciones políticas de corte izquierdista que no se les subordinen. Esa plebe no blanca y de abajo que irrumpió en lo simbólico durante el periodo progresista de 1998 a 2013, que en Ecuador llaman “borregos”, en México “chairos” y en la Argentina de Macri “vagos”, asumen nuestras élites no puede regresar a enunciar y pararse de frente a los dueños de todo. Quienes por “designios divinos” y a raíz de su sacrosanta blancura deben mandar siempre. La estructuración narrativa anti progresista, que vincula izquierda con “corrupción”, “autoritarismo” y “despilfarro”, y que repiten día y noche los medios hegemónicos de Quito a Buenos Aires, consiste en formatear mentalidades para instalar un sentido común desfavorable a los discursos y modos simbólicos de los progresismos.

En la mayoría de nuestros países esto último se logró; y de ahí la llegada a las presidencias de personajes totalmente descalificados como Bolsonaro y la permanencia de inoperantes como Lenin Moreno.  Todo esto, en el contexto de la covid-19 y lo que se viene después, dejará a nuestras mayorías humildes completamente desamparadas. Y cabe recordar que justamente, para crisis como esta emergencia sanitaria, fue que fundamentalmente se creó la UNASUR por ejemplo. Con la finalidad de que los latinoamericanos tuviéramos un organismo oficial donde afrontar desafíos de envergadura regional y mundial. Y que, asimismo, nos permitiese articular respuestas y proyectos regionales en claves soberanas y de emancipación frente a los intereses geopolíticos del norte que históricamente nos han dominado. Los cuales precisamente requieren una América Latina divida y débil para avanzar sus agendas de dominación.

En ese contexto, no fue casualidad que una de las primeras cosas que hicieron los Duque, Moreno y Piñera fuese golpear la UNASUR hasta dejarla inoperante. Proceso que justificaron con la narrativa anti izquierdista consabida de que era una estructura “chavista” al servicio de “dictadores”. Washington les dio la orden y el discurso y, como buenos subordinados, ejecutaron a cabalidad. Mentiras que se repitieron en medios muchas veces hasta convertir “en verdades”. Pero lo cierto es que dejaron a la región sin ningún instrumento para enfrentar una crisis tan compleja como la covid-19. Que, fundamentalmente, exige respuestas regionalmente articuladas tanto en lo técnico (para por ejemplo evitar que un país supere el virus, pero luego recaiga porque le llega gente infectada desde sus vecinos) como en lo político.

Tras esta pandemia el mundo no será igual. Sobre todo, cambiará el pilar de la globalización de los últimos 30 años que radicaba en las cadenas de producción y generación de valor mundiales. Ese eslabonamiento global, que tenía en China su centro de producción, se modificará en vista de que, ante una crisis como esta que paralizó el mundo (y que no será la última), el que un país dependa para su producción y estabilidad macroeconómica de dichas cadenas representa un riesgo importante. Los propios actores económicos, muy seguramente, optarán por otros mecanismos enfocados en factores internos o cercanos geográficamente que puedan controlar mejor. En ese contexto, surgirá una discusión sobre la pertinencia de la integración económica regional. De cara a articular encadenamientos de producción que propendan a la autosostenibilidad económica regional. Ese debate se dará de región en región en el mundo, y probablemente, también tendrá una traducción hacia la búsqueda de economías sustentadas en el cuidado de la gente y no tanto en el objetivo del crecimiento. Empero, dicho escenario de reordenamientos mundiales encontrará una América Latina con mayoría de gobiernos de derecha empantanados en sus mediocridades y en los proyectitos de acumulación de sus decadentes élites locales. Estarán, así las cosas, ausentes la visión estratégica y claridad geopolítica necesarias para impulsar las transformaciones que el nuevo contexto mundial post coronavirus exigirá.

Por ello decimos que la pandemia, así como los efectos que dejará, nos encuentran en el peor momento. Donde nos gobierna lo peor de lo peor posible. Para muestra un botón: miremos el caso de un país de la envergadura de Brasil donde Bolsonaro, un personaje descalificado intelectual y emocionalmente para semejante posición, se dedica a destituir ministros y jugar a la politiquería mientras mueren más de 300 brasileños al día por el virus. No tenemos conducción regional. Lo que nos deja a expensas de la suerte o de que otras opciones políticas comiencen a surgir en el futuro inmediato. Así las cosas, se va a requerir organización y concientización de la gente porque, tras la pandemia, se viene una disputa histórica en nuestros países periféricos. Que si dejamos pasar quedaremos atrapados en estructuras y esquemas de relaciones de poder internas y mundiales que condicionarán las vidas de nuestras mayorías durante décadas.

La disputa post coronavirus en América Latina

Lo que generó la mayoría de muertes y calamidades en el marco de la covid-19 en nuestros países, al igual que en el norte global, no es tanto el virus en sí sino el neoliberalismo. El neoliberalismo hegemónico desde los años 80 que, en tanto lógica y sentido común, convenció a millones de latinoamericanos de que mediante la reducción de lo público y la primacía del modelo empresarial nos acercábamos al “desarrollo”. Y que, de la mano de millonarios como Macri y Piñera, paradigmas del político-empresario del siglo XXI, podíamos superar “el populismo” que nos “atrasaba”. Todo lo cual se impulsó desde una estructuración discursiva, dirigida a la cooptación mental de las mayorías, que reproduce una visión de la realidad basada en ideales individualistas y meritocráticos. Según los cuales, el pobre lo es porque “no se esfuerza” y cada quien debe salvarse a sí mismo como pueda. Así, se anula el horizonte de la solidaridad donde el otro es importante y el mundo lo hacemos entre todos. Se instala pues el sálvese quien pueda.

Las élites avanzaron mucho hegemonizando por medio de ese sentido común. Sin eso nunca hubiesen podido colocar mayorías en contra de proyectos progresistas que sacaron millones de la pobreza, dignificaron servicios públicos y lograron que por primera vez en la historia de nuestros países negros, indígenas y pobres en general pudieran entrar en universidades en igualdad de condiciones. Así fue como, en Brasil, por ejemplo, hicieron que aquellos a quienes los gobiernos de Lula dignificaron terminaran aplaudiendo la condena judicial y encarcelamiento sin pruebas del líder petista. Y que, en Ecuador, hace que jóvenes de familias humildes que con becas públicas estudiaron en Europa y Estados Unidos durante el gobierno anterior, se pasen todo el día diciendo que Correa “es corrupto”. También, es la mentalidad que descalificaba como “vagos” a los médicos y enfermeros que salían a luchar por sueldos y condiciones de trabajo justas. Pero que ahora, cuando todos estamos amenazados por una pandemia, las clases medias meritocráticas e individualistas aplauden y llaman “héroes”.

Sobre ese sentido común individualista e insolidario instalado se tratarán de montar las élites de siempre, y sus portavoces mediáticos y políticos, para conducir la crisis post coronavirus en función de sus intereses. De tal forma que, en medio de un contexto donde casi todo hay que cambiarlo o cuando menos repensarlo, lo fundamental no cambie. Y, para estas élites, lo fundamental son sus proyectos de acumulación y privilegios materiales y simbólicos. La disputa de fondo estará ahí precisamente: en disputar ese sentido común como el causante principal de las muertes del virus y la debacle económico-social que le sobrevendrá. Los que destruyeron y debilitaron lo público, bajo la falsa promesa del “crecimiento”, son enemigos de la gente. Ellos y sus lógicas que, hablando “en nombre del pueblo”, nunca responden a los intereses de las mayorías.

Y en un escenario de caídas económicas históricas, con países endeudados sin aparente capacidad de financiar la recuperación, nos tratarán de convencer de que necesitamos endeudarnos para “salvar” las economías. La deuda, en nuestros países periféricos, es una trampa geopolítica que nos condena a la dependencia y encierra en lógicas donde siempre intereses externos nos rigen. El FMI y el Banco Mundial son instrumentos de poder geopolítico que, tras la segunda Guerra Mundial, diseñaron los dueños del mundo del norte global para proyectar y ejercer hegemonía. La narrativa liberal de nuestras élites mediocres, que enuncia desde una falsa “neutralidad técnica”, presenta estos organismos o bien como algo necesario -porque “así funciona el mundo”- o como males menores inevitables. Para que al final, nos metamos en ciclos de deuda de nunca acabar que no hacen sino intensificar nuestra condición periférica y subordinada en el tablero geopolítico mundial. Necesitamos salir de la trampa de la deuda que, como vimos, antes que económica es geopolítica.

¿Cómo hacerlo? Como casi todo lo importante en la política, tiene mucho que ver con sentidos comunes. Debemos romper esos imaginarios que siempre nos colocan en las ausencias. Repitiendo, por ejemplo, ahora con la crisis económica post coronavirus que asoma, “que no hay plata”. Pero resulta que dinero sí hay y ahí está el casi 30% del patrimonio latinoamericano que descansa en paraísos fiscales[vi]. Las grandes fortunas regionales quieren que la conversación pase por la narrativa de que “no hay” y, por consiguiente, debemos buscar recursos afuera. Que prácticamente es lo mismo que decir en el FMI (deuda) y Banco Mundial (fondos para el “desarrollo”). Y en un marco de discusión de ese tipo, no se tocan los intereses y obscenas riquezas de esas minorías superricas. Riquezas que mayormente esconden en recovecos fiscales al margen de la legalidad y fiscalidad de nuestros estados.

Esta crisis debe servir, por otro lado, para que abandonemos el bochornoso primer lugar entras las regiones más desiguales del planeta. Aquellas sociedades que disminuyen sus asimetrías sociales internas son las que verdaderamente avanzan en la solución de sus desafíos fundamentales. Lo cual pasa, en lo estructural, por alterar esquemas de relaciones de poder, y en lo económico, por construir mecanismos fiscales que hagan aportar a todos en función de lo que tienen. Esta coyuntura que nos demuestra que el mundo como estaba no puede seguir, porque si no es por una pandemia será por el cambio climático la próxima debacle (que indican científicos será mucho peor), es el momento para derrumbar esas barreras de la desigualdad latinoamericana. Desigualdad que causó la mayoría de muertes de la covid-19, y que, en lo que viene, si no disputamos, intensificará un modelo y un sentido común que mata a los humildes y condena a las mayorías a condiciones sociales adversas.

La disputa central post coronavirus en América Latina y el Caribe, será contra la desigualdad y un modelo que geopolíticamente nos subordina a intereses externos. Y que rompe lazos de solidaridad. Porque pone la ganancia por encima de la vida. Si embargo, en estas horas críticas de pandemia hemos visto que ningún empresario millonario ni la aclamada meritocracia individualista salvó vidas. Fue lo público lo que protegió a la gente. Y tenemos, pues, que salir a dar esa disputa contra la desigualdad asesina y a favor de lo más importante: la vida.